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     E l   r e g r e s o   d e l    " G r a n   C a p i t á n "     

Travesía Mesopotámica

> Quinta y última parte: Río Aguapey-Santo Tomé y entrada a Posadas!

Texto y fotos: Fede Pallés - En esta sección, fotos de Marcelo Soto

(El siguiente relato fue escrito y editado entre noviembre y diciembre de 2003 - No posee modificaciones desde entonces)


El itinerario del Gran Capitán experimental siguió tomando forma, mientras subía y bajaba incontables depresiones del terreno, espantando avestruces que paseaban mansos por las vías. A las 14:41 llegamos a Tapebicuá (km. 785,7). De este lugar me llevo el recuerdo de una mujer oriunda del lugar, de unos 60 años de edad, de apariencia muy pobre, con una conducta muy llamativa: la encontré bailando sola en el andén con un afiche que decía "Kirchner Presidente"... Es algo que jamás en mi vida voy a olvidar. Me arrepiento de no haberle sacado una foto... Sólo quedará su imagen estampada en mi memoria. Sobre la terraza de señales (típica del Urquiza), se hallaba un acordeonista y un guitarrista, dándole color al humilde festejo.


A las 15:19 pasamos por 25 de Febrero (km. 808,2), otra de las paradas facultativas del viejo Gran Capitán, lugar cercano a Yapeyú, la ciudad que le dio nombre a este tren. Allí había una cuadrilla de vía y obra de ALL (¡al fin!) con un par de zorritas cargadas con alimentos. Me acordé recién ahí que soy un humano y que para vivir tengo que comer... Una vez más, hice el trayecto al restaurante para almorzar.


Cuando los relojes marcaban 16:09 llegamos a la estación La Cruz (km. 838,2). En esta localidad, gracias al permiso de Emilio Franchi (Presidente de TEA), subieron tres chicos al Gran Capitán. Era su única forma de llegar a "El Dorado", donde se realizaría el entierro de un hermano (a 300 kilómetros de Posadas con rumbo a Iguazú). A pesar de su improvisada presencia, las azafatas les dieron de comer y les ofrecieron todas las comodidades del tren, como a cualquiera de nosotros.

 

    El puente sobre el Río Aguapey   

 

La Cruz, fue la antesala al clímax de este nuevo capítulo, ya que en breve cruzaríamos el río Aguapey. De más está decir que en todas estas localidades se repetían las escenas de emoción y festejo de todas las anteriores.


Y al fin partimos... Uno de los puntos mas esperados del trayecto estaba por llegar. La formación anduvo un par de kilómetros a velocidad moderada hasta que prácticamente se detuvo... Eran las 16:48. Cuando miramos para adelante, no podíamos creerlo... Un Señor Viaducto de varios cientos de metros de largo se presentaba vigoroso sobre las tierras pantanosas del Aguapey.

 

 

(La 7911, con pericia, avanzó sobre la delicada estructura, aún lejos del cauce del río. Foto: Ale Ullota)


Un descolorido cartel advertía "Tiempo de pasada: 6 min. 22 seg.". Al paso de un hombre cansado, el Gran Capitán comenzó su travesía por esta majestuosa obra de ingeniería. El crujir de las columnas cilíndricas del viaducto hacían más dramático el andar. Abajo, todo parecía normal... Sólo arbustos y algunos charcos. ¡Imaginen como se debe poner este río cuando crece, como para que los ingleses que le dieron forma al viejo Ferrocarril Nordeste Argentino, hace más de 100 años, hayan construido un puente de esta magnitud!. Así recorrimos casi dos kilómetros sobre un puente que, a simple vista, parece no cruzar nada. Pero al fin apareció... El Aguapey se hizo esperar... Un tramo reticulado "Cantilever" semi-colgante, atraviesa la traza del río, rodeado de verde y exuberante vegetación.

 

 

 

Esta imagen satelital nos muestra el viboreante curso de agua desembocando en el río Uruguay, como una serpiente ponzoñosa. Enfrentadas, las ciudades de Alvear (Argentina) e Itaqui (Brasil). Cuando saqué la cuenta del largo del puente, me dio escalofríos seguir hablando del Aguapey. "Este río se trae la vida", pensé. Realmente conviene vivir lejos de él.

 

 

Después de este punto (el puente jaula), sigue un tramo de viaducto pero mucho más corto que el anterior. En síntesis: ¡un puente machazo! Aunque no tan machazo... Recordemos que esta obra es la culpable de que muchas de las GM G-22 del Urquiza tengan solo cuatro motores de tracción, dado que el viaducto admite un máximo de tonelaje que las GM "enteras" superan ampliamente.


En la época de FA, los trenes de carga generalmente pasaban con U-12 o U-13 y los pasajeros con GM modificadas. No sólo tenían 4 motores, sino que llevaban el tanque de combustible a medio llenar. El puente, además, es parte de la inversión de carácter "obligatorio" para el concesionario del Urquiza que, claro, no la hizo y tiene multas pendientes por eso.


Otra prueba más superada para este tren experimental... ¡Y qué experimental!. Cuando ya habíamos recorrido 853 kilómetros desde Lacroze, arribamos a la hermosa localidad de Alvear, minutos antes de las 17, describiendo una gran curva y contra curva, esquivando el casco urbano.

 

 

El recibimiento fue multitudinario, a pesar de que la estación está un tanto alejada del centro de la ciudad. Centenares de pobladores, incluyendo chicos, grandes y ancianos, habían ido a reencontrase con el tren que hasta marzo de 1993 hacía parada efectiva en este lugar.

   

"Para que lo sepan todos..."

...Que el tren, entre otras cosas, te puede regalar un AMIGO. (Por Julia Quintana)

Días antes, el pueblo comentaba... "Vuelve el tren ... Vuelve el tren...". Y hasta que por fin llegó la tarde del viernes 26 de Octubre. Eran las 13:30 hs. y ya estábamos en la estación. Con Banderas, banderines, globos, etc. Muy entusiasmados y emocionados... Escuchábamos la radio con ansiedad... y el tan esperado y deseado, no llegaba... Nos parábamos, nos sentábamos, íbamos y veníamos... Pasaban las horas y nada... Nos desanimamos (porque entre otras cosas estábamos sin almorzar), la espera se nos hizo eterna.

Hasta que por fin las vías vibraron, tambores sonaron, luces a lo lejos se encendieron, banderas flamearon, globos se dispersaron por el aire... Anunciaban la llegada del GRAN CAPITÁN, trayendo nuevamente esa esperanza a todos los que ese día ahí lo esperábamos... Los niños, porque por fin lo iban a conocer... Los abuelos porque lo volvían a ver... Mis amigas porque recordaban sus hermosos y varios viajes... Y yo porque anduve una sola vez...

Al pasar, todos saludábamos... luego la formación se detuvo... Empezamos a recorrer las ventanillas, porque con verlo de lejos no nos bastaba... Era tanta la ansiedad, que a mí particularmente me daban ganas de subirme y emprender viaje. Recorrimos lo que pudimos, hasta que por ahí, por la cantidad de personas, nos detuvimos... Parte del grupo se nos había perdido, restaban entre otras mi GRAN AMIGA CLAUDIA a quien, en tren de joda, observando una de las ventanillas le hice un comentario: "ESTE ES EL MEJOR VAGÓN DE TODO EL TREN". No sé si escucharon los chicos que iban en él, pero como por arte de magia me dice mi amiga -"Te llaman desde la ventanilla"-. Entonces miré y realmente un ÁNGEL de ojos verdes y cabellos negros me llamaba... Me acerqué y nos saludamos. Intercambiamos direcciones de e-mail; yo, con el compromiso de enviarle una foto del puente del AGUAPEY. Pronto me alejé. Se descongestionó el paso y seguimos recorriendo... TODO ERA EMOCIONANTE... Hasta que partió nuevamente el GRAN CAPITÁN.

Pasaron los días, busqué las fotos, que no las envié, porque las que tengo no están muy buenas, pero el compromiso sigue en pié. Con el ÁNGEL nos enviamos e-mails y hasta tuvimos la suerte de conectarnos casualmente al mismo horario y chatear... Ese ÁNGEL es FEDE PALLES, que me lo envió DIOS, a través del GRAN CAPITÁN, a quien le estoy muy agradecida por permitirme compartir con ustedes la emoción del regreso del TREN y la llegada de un AMIGO más a mi vida. Muchas Gracias Fede, y a los lectores por compartir 10 minutos de mi vida.

 JULIA (Alvear, Corrientes)
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Mi pequeña estadía en este hermoso poblado del nordeste mesopotámico me dio la posibilidad de conocer a una linda correntina a quien desearía volver a ver el día que el Gran Capitán sea habitué de estos lares. De Alvear partimos a las 17:13 y, con agitar de brazos, me despedí de Julia y de sus amigas.

 

 

La tarde pasaba volando a bordo del Gran Capitán. De los viajes inaugurales de los que participé, éste era el mas largo y festivo y dudo de que pueda ocurrir lo mismo en algún otro ramal, a excepción de los del Belgrano.


El itinerario del tren experimental siguió tomando forma con el paso por Torrent (km. 822,8) a las 17:45 y por Cuay Grande (km. 910,1), a las 18:18, pequeños pueblos del noreste correntino.


Otra vez, nos acercamos entre curvas y pendientes a una ciudad importante: en este caso, Santo Tomé (km. 937,7), a la que llegamos a las 18:49. Allí nos cruzamos con otro carguero de ALL, conducido por la GM G-22 7935, con esquema amarillo y negro.


El andén de Santo Tomé estaba repleto de gente. Pronto todo se oscureció por la llegada de la noche. La estación olvidada ya no contaba con iluminación propia y apenas las luces de la calle y de los coches permitían visualizar el andén. En este lugar me encontré con tres chicas: Clara Agustoni y sus dos amigas, colegas estudiantes de cine, que estaban haciendo un documental del Gran Capitán. Ubicarlas en el amontonamiento de gente no fue difícil: una chica con una filmadora y un trípode era más que evidente. Subieron al tren, pero al enterarse de lo que iba a tardar en llegar a Posadas, se bajaron horrorizadas. En fin, así se dio nuestro breve encuentro en el cálido atardecer correntino.

 

 

Antes de partir, una mujer se acercó desorientada a la ventanilla de nuestro S 1579 y preguntó: "¿Dónde hay que firmar?" (ja, ja, ja). Por su puesto, no faltaban los interrogatorios sobre la fecha en que el tren volvería a correr regularmente. Algunos delirantes respondían "arranca en dos semanas". Yo, con un poco mas de experiencia en el tema de reinauguraciones, afirmaba que el primer tren experimental partiría a mediados de noviembre. ¿Para qué generar falsas expectativas en la gente?.

 

    Los últimos pasos sobre Corrientes   

 

"Guarda que llegamos a Gobernador Virasoro", pensaba a bordo de nuestro coche de segunda, en plena oscuridad. Se comentaba, tiempo atrás, que en esta ciudad -que ostenta el triste récord de ser una de las que más creció últimamente en la Mesopotamia, por haber recibido unos 30.000 indigentes de Misiones- había una villa pegada a la vía, que era un importante riesgo para el paso del tren, a tal punto que ponía en peligro "la seguridad de todos" (según una nota periodística).


Llegamos allí -a 997 kilómetros de Lacroze- a las 20:58. En el andén nos esperaba el ya habitual recibimiento con la característica euforia, que sólo los mesopotámicos han demostrado tener. La gente esperaba desde hacía unas cuatro horas. Nos preguntaron si teníamos algo para tomar, ya que algunos estaban semi deshidratados. Del lado izquierdo, esperaba un carga de ALL con la 6931. Unos diez minutos después, salimos de la ciudad y pasamos por la zona conflictiva de casillas humildes que se emplazan a varios metros de las vías... Era una pavada, apenas 300 metros con algunas casillas y nada mas... ¡Cómo se nota que la prensa de Virasoro nunca recorrió el tramo Sola-Kilo 4, para ver lo que es tener un rancho pegado a la vía!.


El Urquiza se aleja de la ciudad metiéndose en trinchera y pasando debajo de un puente carretero. Por esta parte del recorrido nos despedimos de Corrientes y al fin ingresamos a nuestra última provincia por recorrer: ¡Misiones! Yo, por dentro, festejé el hecho de, por primera vez en mi vida, haber recorrido mil kilómetros en un mismo tren.

 


 

    ¡Misiones, allí vamos!   

 

La extensa jornada correntina había terminado. Ahora, las estrellas brillaban sobre el techo de nuestro coche celeste y blanco, que marchó sin problemas decenas de horas a través de más de mil kilómetros. En el silencio de nuestra segunda noche se escuchó a la 7911 dejando regular el generador. El tren por inercia se movió un par de kilómetros hasta que perdió mucha velocidad... ¿Qué pasó? Pasó que aquí, justo en el límite provincial, se termina la vía buena y empezamos a circular por una en muy mal estado, que no nos permite ir a más de 30 km/h.


A pocos minutos de las 22, arribamos al primer pueblo misionero: Apóstoles (km. 1028). Aquí nos cruzamos con la GM G-22 7905 y un pequeño carguero. La estación está metida en una trinchera y en ella vimos una especie de palco natural de piedras. Por supuesto, todo el predio estaba colmado de gente, en la mas lúgubre oscuridad: tanto los coches como la estación estaban sin luz. De todas formas, no importaba. Los festejos ya se estaban materializando. El tren había llegado y eso era lo fundamental en esta noche misionera. Minutos después, nos alejamos de Apóstoles, hacia el último tramo de esta aventura; en esta ocasión, sobre la tierra rojiza que nos anticipaba la llegada al punto culmine de la travesía mesopotámica.


Después de devorar algunas pizzas que nos alcanzaban las chicas, traté de echarme una "siesta" para no llegar muerto a Posadas. Por estas horas era una incertidumbre el lugar al que llegaríamos... Es decir, sabíamos que arribaríamos a Posadas, ¡pero era una incógnita exactamente a qué parte de la ciudad!.


En ese momento teníamos noticias de algo que había ocurrido pocos días antes de la corrida del Gran Capitán: una cuadrilla de ALL -en una medida más que sugestiva- levantó el cambio de vías que divide la línea entre el ramal que llega a la estación Posadas y el que sube al puente internacional al Paraguay. Ya no había conexión con el ramal que llega al centro de la ciudad.


La traza por la que marchábamos, en estos últimos 100 kilómetros, se alejó del río Uruguay y se adentró en la "patita" de la Argentina, hacia el oeste, en busca del Paraná, aquel que cruzamos el día anterior al mediodía.


El Gran Capitán de los '80 tenía parada facultativa en Pindapoy (km. 1050,8), estación por la que pasamos a las 23:18. Aquí cruzamos a la polémica locomotora GM G-22 7908, (aquella cedida por el gobierno entrerriano a ALL para llevar el tren de pasajeros entre Villaguay y Basavilbaso), que no estaba precisamente llevando un tren de pasajeros. Detrás de ella había una hilera de pesados vagones cargados.


En Pindapoy, unas setenta personas esperaban en plena oscuridad. "No sabés el paisaje que hay acá", me decía un grupo de chicos que revoloteaba en el andén. Entre el tumulto, apareció un flaco de barba y pelo largo, bien hippie, con una beba al hombro. Extendió su mano por la ventanilla y me entregó un pequeño envoltorio: era una bolsita con hierbas regionales. Un atento obsequio.


El tren partió y, minutos más tarde, pasamos la famosa Parada Leis (km. 1070), en la que el conocido Robert Arturing, hizo la prueba de potencia de la locomotora M7070, logrando el incendio de la misma. Por esta zona, vale aclarar, seguíamos viendo vagones descarrilados, ¿se conserva aún la maldición de Arturing?

 


 

    Sábado 27 de Septiembre de 2003   

 

Y bien, empezó un nuevo día: el sábado 27 de octubre, nuestra jornada ciento por ciento misionera. El traqueteo del coche empezó a describir el paso por unos cuantos cambios. Vimos un galpón de locomotoras en el que se hallaba la 6962. ¡Entramos a Garupá!. Eran las 0:23 del nuevo día y ya estábamos en este pueblo, distante a 1084 kilómetros de Lacroze, lindante con la gran ciudad de Posadas, a la que en breve arribaríamos.

 

 

Las cámaras de Crónica, con sus reflectores, iluminaban la oscuridad reinante en la pequeña y pintoresca estación. Diez minutos después, una vez que ascendieron unas treinta personas, el tren partió. Y cuando nuestro coche pasó debajo del alero, "chocamos los cinco" con los pobladores, que aguardaban ansiosos este momento.
Al norte, las luces de una gran ciudad se empezaban a divisar. No era Posadas, sino Encarnación del Paraguay, que se halla apenas traspuesto el río Paraná. A paso de hombre fuimos completando este trecho de quince kilómetros, que nos arrimaría a nuestro destino final.


Se hizo la una de la mañana. En plena oscuridad, y en un paisaje aún muy confuso por la cercanía del Paraná, emergió una playa de maniobras en donde había varios vagones de carga. Según mi mapa, esto era Miguel Lanús, la última parada antes de Posadas. Al terminar la playa, giramos hacia la derecha y la GM empezó a bramar como loca... ¿Qué ocurría? ¿A dónde íbamos...?.


Enseguida notamos que lo que habíamos sospechado horas atrás se cumplía: estábamos ingresando a la vía internacional que comunica con Paraguay... La 7911 no tomó velocidad por que sí: hay una fuerte rampa que permite subir al puente de caballetes que cruza el Paraná para dejar atrás la Argentina.

 

 

Posadas aparecía silenciosa a nuestra izquierda, mientras que a la derecha solo veíamos el río y la ciudad de Encarnación. Sin darnos cuenta, ya estábamos a varios metros de altura sobre el puente de hormigón y a nuestra izquierda vimos el puesto fronterizo... Y también algo espectacular: ¡¡¡una marea de gente corriendo como en una maratón por el acceso al puesto, viendo la llegada del tren!!!.


La 7911 tocaba bocina y avisaba a la ciudad de Posadas que habíamos llegado. ¡Sí señores, sea como sea, el Gran Capitán llegó a Posadas!. Nos detuvimos de lleno sobre el puente, un lugar realmente insólito como para rematar una espectacular travesía, cuando los relojes marcaban la 01:19.

 

 

 

Mientras el generador del dormitorio terminaba de agonizar con falsas explosiones, descendimos de la formación. En esta parte del puente, la vía se posa sobre un piso de hormigón, aunque está balastada con piedra. Esto nos permitió bajar y caminar libremente por su estructura. Un cartel auspicioso decía: "Bienvenidos a la Argentina". En ese momento me pregunté: "¿dónde quedó la gente que venía corriendo hacia el puesto fronterizo?". Hacia allí fuimos y nos encontramos con un panorama al mejor estilo Plaza de Mayo en 2001: una multitud golpeando las vallas que gendarmería había instalado en la entrada del camino. En el momento que llegué, se venció uno de los portones improvisados y un par de mujeres que rompieron el protocolo, hicieron que el resto de la gente pudiera pasar al puente a ver de cerca al halagado Gran Capitán.

 

 

Fue el momento mas original de este viaje, sin dudas. Imaginen la cara de los inocentes automovilistas que venían del Paraguay... Supuestamente, entran a un país "en serio" y se encuentran nada más ni nada menos que con un tren de pasajeros de una empresa desconocida, sobre un límite internacional, con una multitud corriendo hacia él y con un grupo de locos sacando fotos... "¿Esto es Argentina?", se habrán preguntado.


Un micro especial para los invitados nos pasó a buscar y allí nos despedimos de nuestro S 1579, que nos hospedó por casi 38 horas.


Nos alojamos en un hotel frente a la plaza principal de Posadas, un lugar realmente hermoso. Salimos a la noche a recorrer la zona y cerca de las 5 de la mañana nos fuimos a dormir, ya que ese mismo día no íbamos a tener muchas horas libres.

 


 

    Un paso fugaz por Posadas   

 

A la mañana, cerca de las 10, salimos a caminar por la ciudad, en dirección a la costanera, desde donde vimos el puente internacional, con tanta suerte que justo estaba pasando un carguero hacia Paraguay llevando fertilizantes (luego regresa con cereales). El tren de TEA ya había "bajado" a Miguel Lanús, en donde se preparaba para la vuelta.

 

 

Luego pasamos por la estación y, en el momento de llegar, nos pusimos al tanto de la "movida política" que había en ese momento en relación con la llegada del tren. 


La vía principal estaba cubierta por cemento, pero un surco para las pestañas nos demostró que alguien estuvo allí intentando despejar el camino. También supimos que el cambio de entrada a Posadas estaba levantado, y así todo la estación se había llenado de gente la tarde del viernes, demostrando la falta de información que rondaba en la zona. El corazón y las agujas del cambio fueron levantados en un confuso episodio, que demuestra la impunidad con la que se manejan los políticos locales que, a la vez, son empresarios de diversas empresas de ómnibus. Y, vale decirlo, amigos del riojano que fue nombrado "con afecto" en los pueblos que atravesamos.


En fin, no sabemos bien qué ocurrió en esta ciudad, pero si sabemos que este juego impune de hacer negocios con la política pronto se les va a acabar.


Me apresuré a volver al centro con "Los Ales" (el equipo de filmación de TEA) para tomar el taxi a Miguel Lanús, desde donde saldría el tren. Cuando íbamos por la ruta, nos hacen señas desde otro auto: eran Maxi y Javier (del Saladillo Canadiense). Nos alertaron que el tren saldría de Garupá... ¡Menos mal que nos avisaron, si no, lo perdíamos!. 

 

    Recuerdos únicos de Garupá   

 

 

Cuando llegamos a Garupá, el tren estaba listo para partir. La descolorida GM 7915 de ALL se hallaba estacionada en la vía segunda, con un vacío a Lanús. Me reencontré con el personal de TEA que a esta altura no eran más que amigos de viaje y me acomodé en..., ¿adivinen?: el S 1579, mi otro gran amigo. La 7911 ya había girado en el triángulo y quedó de nuevo con la trompa corta hacia delante. Detrás de ella colocaron la bandeja automovilera con su fiat duna indemne. El resto de la formación quedó igual. Por lo tanto, el furgón esta vez fue a la cola, y el S 1579 al lado de la bandeja, un lugar privilegiado para escuchar el motor de la locomotora en este nuevo viaje descendente.


Un grupo de nenes que merodeaba el andén me pidió que les saque una foto. Al principio me negué, por que me quedaban muy pocos fotogramas en mi poket, pero a las cansadas, lograron su objetivo, y hoy están acá, "on line" en el SAT. Quien sabe si algún poblador de Garupá los podrá llevar a un locutorio y mostrarles su foto en esta página. ¡Sería una alegría para ellos y también para mí!.

 

 

Los pobladores poco a poco iban cayendo al predio para ver la partida del tren. Ustedes saben, en este tipo de pueblos, corre la bola enseguida de cualquier acontecimiento.


Dejé mi mochila en mi nueva ubicación y bajé a ojear a unas cuantas chicas que estaban merodeando por el andén. Vanesa (así se llamaba) se acercó y me pidió que me ponga en frente de la 7911 para sacarme una foto con ellas. Aproveché y le pasé la cámara a la madre de una de las chicas, para que nos tomara otra foto.

 

 

Finalmente, a las 14:53 la 7911 tocó bocina y el Gran Capitán empezó a moverse... Vanesa se acercó y me dejó algo en la mano: era un arito con perla, un hermoso regalo que apenas pude agradecerle. También uno de los nenes que fotografié, me obsequió una bolita de juego. Todo eso, más una bolsita de nylon con tierra rojiza que me regaló un poblador (ver foto en B&N), son hoy mis mas tiernos recuerdos de aquella despedida en Garupá. Hubo llantos y deseos de reencuentro, aunque apenas nos conocíamos.

"No te vuelvas a ir"

El Gran Capitán tuvo la capacidad de despertar en las personas las emociones mas profundas del alma; emociones sin prejuicios, totalmente auténticas.

Esto es lo más valioso de la incansable travesía. El pueblo salió a la vía a expresar su mayor deseo... y el tren ya lo escuchó.

 

Fede Pallés  -  Diciembre de 2003

 

 

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*  FEDE PALLÉS  *  SATÉLITE FERROVIARIO  *

 
 

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