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     E l   r e g r e s o   d e l    " G r a n   C a p i t á n "     

Travesía Mesopotámica

> Cuarta parte: "La Gran Bandeja" y Paso de los Libres

Texto y fotos: Fede Pallés - En esta sección, fotos de Marcelo Soto

(El siguiente relato fue escrito y editado entre noviembre y diciembre de 2003 - No posee modificaciones desde entonces)


Si haber viajado en el pasillo de la GM fue espectacular, imaginen lo que fue hacerlo sobre el piso superior de la bandeja automovilera... No hay palabras. Es como tener un "coche terraza" en un tren. Allí nos acomodamos y partimos eufóricos sobre nuestra privilegiada ubicación, a unos centímetros de la 7911.


Apenas dejamos atrás Monte Caseros, los conductores nos descubrieron y no les gustó nada nuestra nueva ubicación. Hacían todo tipo de señas que interpretamos como que íbamos a ingresar a una zona de puentes cerrados o de cables de alta tensión. Pero ya no podíamos detenernos.

 


También, nos encontramos enseguida con una imagen repetida en este viaje: los descarrilos. Hemos llegado a contar más de 150 vagones descarrilados en toda la línea, situación que jamás había visto en cualquier otra de las que recorrí, incluso las del FCB que, supuestamente, están en peor estado. ¿Cómo puede ser que descarrilen trenes de carga en vías renovadas hace pocos años?. La respuesta es fácil: sin mantenimiento de vía y con rodamientos malísimos. Vale aclarar nuevamente que casi el 80% de la línea Lacroze-Posadas está renovada y permitiría circular a más de 100 km/h si se la reacondicionara como hace diez años.

 

(GM G-22 7922, estacionada en la pequeña playa del empalme a la ciudad de Corrientes. Foto: Marcelo Soto)

 

A poco de andar, tomamos de punta el empalme a Corrientes, en donde, además de hallarse una familia acomodada tipo picnic, saludando al tren, se encontraba apagada la GM G-22 7922, con dos chatas de tandem. La vía a Corrientes sigue en línea recta; somos nosotros los que doblamos a la derecha para no perder el rumbo noreste. Según ALL, la vía a Corrientes está en pésimas condiciones, pero por suerte la van a reparar por completo antes de devolver la concesión... en 30 años (ja, ja, ja).

 

(Fede Pallés en la nueva parte de esta travesía mesopotámica: "La Gran Bandeja". Foto: Marcelo Soto)

 

Toda la alegría que había surgido sobre la bandeja, de pronto se vio interrumpida: vimos a lo lejos un puente jaula... ¡Sonamos...! ¿Qué teníamos que hacer? No nos quedaba otra que echarnos cuerpo a tierra para nos ser decapitados. Los maquinistas, que no eran ningunos tontos, bajaron la marcha y continuaron con las señas para que nos agacháramos, a lo que respondíamos con señales de "OK". Bueno, tanto despliegue que hicimos fue al divino botón, ya que el puente no era cerrado... De recuerdo, le saqué esta foto al falso "puente jaula".

Como éramos conscientes de que viajar en la bandeja podía incomodar la labor de los maquinistas, decidimos seguir viaje en los coches, bajando en la próxima parada. Así fue que llegamos a la desolada "Parada Km.173", un lugar remoto que se ubica en el km. 674,7 (desde Lacroze), al que llegamos a las 11:22.

 

(Fede Pallés -SAT- , Ricardo Jaime -Sec. de Transporte- y Maxi Blanchet -Ferroargentina-)

 

Dejar la bandeja fue una pena, porque la pasamos de diez pero, bueno, no podíamos hacer todo... ¡Faltaba que nos atáramos a la trompa corta de la 7911 rodeados de banderas argentinas como para conformarnos!.


"Qué loco que en el mapa del GPS figure Pucheta" fue la frase de Fer, mientras recibía la información de los satélites, ubicados a 36.000 kilómetros de la Tierra. ¡Eso es tres veces el diámetro del planeta!.


Mientras mirábamos las especificaciones de velocidad y altura sobre el nivel del mar, cruzamos un puente sobre el río Curuzú Cuatiá. Este puente es de un kilómetro de largo aproximadamente, todo un dato sobre el caudal de agua que debe pasar por allí cuando el Curuzú se pone "bravo".

   

- Las "internas" del Gran Capitán -


Ricardo Jaime (el secretario de Transporte de la Nación) otra vez, como en viajes anteriores, se dedicó a recorrer la formación y hablar con la gente, intentando mostrar un perfil "sociable" y "accesible" con el resto de las personas. Esta actitud tiene mucho que ver con la tendencia de "romper el protocolo" que venimos observando del primer mandatario.

 
Cuando Ricardo Jaime llegó a nuestro coche, dijo que estaba enojadísimo con las cosas que había visto de ALL y que, por la mañana, tras leer en el diario el inconveniente por la larga cruzada de Basavilbaso, había llamado a uno de los directivos de la compañía para darles una dura advertencia: "Me llego a encontrar con un tren de carga en lo que queda del viaje y me voy a Buenos Aires sólo para sacarles la concesión", dijo.

   

Por nuestra parte, casi sin darnos cuenta habíamos cumplido un día entero de viaje..., y la 7911 se portó de mil maravillas.


Hasta ahora, el único inconveniente que había tenido este tren experimental era el desperfecto de uno de los generadores que abastece de luz a los coches. Por lo que pudimos averiguar después, la basura acumulada por años en el tanque de gasoil había tapado los filtros, dificultando el normal suministro al generador. Claro que, en ese momento, nadie en el Gran Capitán lo sabía.


A las 11:57 pasamos por la Parada Pucheta, habiendo recorrido unos formidables 700 kilómetros desde Lacroze. Luego apareció Bompland (km. 717), por donde pasamos a las 12:21. El Gran Capitán de los '80 tenía parada facultativa en este lugar. O sea, si había alguien haciendo señas desde el andén, el tren se detenía. Lo mismo, si había alguien a bordo que deseaba bajar allí. En caso contrario, el tren pasaba de largo.
 

(Esta es una imagen típica de la línea a Posadas: cientos de vagones descarrilados. Foto: Marcelo Soto)

 

Dejamos atrás estos pueblos e infinitos campos desde donde nos hacían señas con espejos, al mejor estilo primitivo. Nuevamente nos encontramos con numerosos descarrilos de ALL. En este caso (a la altura del km. 238,7 del viejo FFCC), el plato del paragolpes de uno de esos vehículos siniestrados, prácticamente tocaba el pasamanos de nuestro S 1579. ¡Ideal para un tren en el que viaja el Secretario de Transporte! Y pensar que hasta principios de los '90 por acá pasaba el carga expreso 5001 que unía Posadas con Lacroze en menos de 18 horas... ¡Sí, un tren de carga! Y ahora vemos esto... Cómo cambiaron los tiempos. ¡Qué difícil va a ser volver a empezar!

 


 

    Paso de los Libres   

 

Este capitulo del viaje del Gran Capitán, empieza con un nuevo "punto de giro"... Paso de Los Libres. Este era el clímax que nos esperaba a pocos kilómetros. Llegar a esta ciudad era como el umbral hacia un nuevo territorio... No puedo explicar lo emotivo que me resultaba ese nombre. Era como pasar a otro país (y en realidad es el paso internacional al Brasil). Sin dudas, la línea a Posadas es la línea internacional por excelencia, que une cuatro países: Argentina, Uruguay (en Concordia), Brasil (en "Paso") y Paraguay (en Posadas).


El recibimiento de los "pasenses" empezó mucho antes de la ciudad: al mejor estilo "carrera de automovilismo", en la zona de quintas, ubicada al norte de la ciudad, la gente se había apostado a metros de la vía con sillas y catres, aguardando cómodamente la llegada del tren. La 7911 otra vez comenzó su serenata de bocinazos, previa a la entrada a la estación.


Nunca me voy a olvidar la imagen de un hombre que vio la bandera de "La Fraternidad" y dijo al respecto "que no lo vuelvan a sacar los que ahora prometen ponerlo". Cualquiera que sabe la historia de lo ocurrido aquel fatídico 10 de marzo de 1993, sabe a que se refiere (ver la nota: "10 de marzo de 1993").


 

"Y sí...", como dirían los maquinistas de Ferroexpreso. Eran las 13:29 y llegamos a la estación soñada: Paso de los Libres, a 753,6 kilómetros de Lacroze.

 

 

 

"Le pido a Dios que vuelva" dijo María Davin, con lágrimas en su rostro, mientras paseaba a sus hijas por el congestionado andén. Una escena que ya había pasado a ser habitual en este viaje: el llanto, la alegría, la bienvenida, las banderas argentinas, el himno nacional de fondo, los gritos y aplausos... ¡Qué viaje, por Dios! Para mejor, los más jóvenes (y aún solteros) nos dimos el gusto de tomar teléfonos y e-mails de unas cuantas bellezas rubias y morochas que merodeaban el predio... ¡No saben qué bombones! Y hablando de chicas, en la playa de cargas había dos GE acopladas: la 6940 y la 6929, aún con el esquema emblema de los Ferrocarriles Argentinos.

 

 

 

Media hora después de haber llegado, retomamos la marcha en busca de nuevas emociones... ¡Y qué mejor que llegar a esas emociones a bordo de la estrella del viaje!.

 

 

 

Salimos "al 8" por la ciudad, y nosotros otra vez en la baranda de la 7911. La bocina ya rompía un poco las guindas a los que la veníamos escuchando hacía más de un día. Pero, bueno, ya que estábamos en el baile..., ¡bailemos!.


El Gran Capitán se empezó a mover con precaución a la salida de la estación, porque en el paso a nivel norte nos esperaba una multitud... Pero una vez atrás los aplausos y deseos de suerte, no había mas tiempo que perder... El maquinista corrió la palanca del controller al punto 7 y el diesel empezó a bramar como loco...


Salir a velocidad de Paso De Los Libres le dio mucha más emoción a esta parte del viaje. A bocinazo limpio, desfilamos frente a los últimos espectadores. El último tumulto de gente se agolpaba en un paso a nivel en las afueras de la ciudad. Cuando por allí pasábamos, el maquinista pasó al glorioso punto 8, como para hacer estremecer a los locos que veníamos a bordo de la máquina...


Y ahora sí, en medio de un campo despejado y ondulado, nos dirigimos en busca de nuevos pueblos del norte correntino...

 

 

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*  FEDE PALLÉS  *  SATÉLITE FERROVIARIO  *

 
 

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