sat

sat

     E l   r e g r e s o   d e l    " G r a n   C a p i t á n "     

Travesía Mesopotámica

> Segunda parte: Brazo Largo e ingreso a Entre Ríos

Texto y fotos: Fede Pallés -  En esta sección, fotos de Marcelo Soto

(El siguiente relato fue escrito y editado entre noviembre y diciembre de 2003 - No posee modificaciones desde entonces)


La GM 7911 comenzó a exigir más potencia a su generador, mientras tomaba una curva abierta hacia el lado izquierdo, desde donde se veía claramente la majestuosa imagen del puente colgante que, tras atravesarlo, nos haría descender en la isla Talavera. Los cuatro motores de tracción de la maquina se pusieron en paralelo y demostraron su destreza, junto con las llantas que, mágicamente, se pegaron a la cabeza del riel. De adentro mío, salió un "¡¡¡Vamos carajo que podemos!!!", que no pude contener. Euforia, es la palabra que describe esta parte del viaje.

 

 

 

 

Todo pasó mas rápido que lo que esperaba: en pocos segundos, ya estábamos tomando altura y arrimándonos a la parte colgante. Con Fer y Marcelo nos repetíamos mil veces las frases "espectacular", "que bárbaro", "no lo puedo creer" y otros comentarios que correspondían a una situación memorable. Hubiese querido estar dividido en dos para ver, por un lado, la ruta que se nos acercaba desde la derecha y, por el otro, el "vacío" que teníamos a la izquierda. Opté por la izquierda que, sin dudas, ofrecía la mejor vista.

 

La ciudad de Zarate ahora se iba convirtiendo en una maqueta... Estábamos en el cielo, y, se sabe, desde el cielo todo se ve diminuto. Abajo, recuerdo claramente la presencia de dos muchachos saludando con una bandera argentina el paso de la formación... Casi dos hormiguitas, entre tanta inmensidad verde, capaces de desatar un remolino de emociones en el pecho.

 

(El Gran Capitán a toda marcha remonta la primera pendiente. Foto: Julian Bongiovanni para LA NACION)

 

Escuchar el motor de la 7911 a todo bramar, nos estremecía. El ascenso al puente fue una conjunción de sonidos e imágenes que sólo se pueden vivir allí. No alcanzan las palabras para describir este momento, sumado al hecho de que hace 10 años que no pasaba el "Gran Capitán" por este complejo. Pasar el Brazo Largo tiene mucho que ver con aquello que mencioné al principio del relato, en relación con las letras que dicen "Ferrocarril General Urquiza", en la fachada de Lacroze: fue la antesala de una travesía por la Mesopotamia, que recién estaba por comenzar.

 

 

Finalmente, llegamos a la cima del primer puente. Allí circulamos por el tramo metálico y cruzamos el río Paraná de Las Palmas. Ese fue el primer "orgasmo" del viaje. El segundo vendría unos 25 kilómetros mas adelante.


Ya en la estructura de hormigón, comenzamos el descenso; esta vez en línea recta. En las épocas de "FA" este tramo se recorría a 125 km/h., pero ahora debíamos ir frenando debido a las precauciones que impone ALL, por el estado de la vía, en estos sectores (mejor dicho, en todos los sectores...). La ruta ya se apoyaba sobre "tierra firme", pero nosotros aún circulábamos a mitad de camino hacia el suelo, a unos 20 metros de altura. La cuesta férrea es mucho mas gradual que la carretera, para que pueda treparse sin problemas de adherencia.

  

(IZQ: Desvío de cruce Talavera. DER: Vista de la ruta en ascenso al "Gral. Urquiza". Fotos: Fede Pallés)

Cuando el tren pisó tierra firme, empezamos a circular a unos 60 km/h. a la par de autos, camiones y micros que agitaban sus brazos a al ver la impecable formación. Al rato de andar, apareció el desvío "Isla Talavera" (km. 119,8), que se encuentra actualmente en uso. Toda esta traza, además, contaba con señalamiento del tipo CTC (Central Train Control), un orgullo de los Ferrocarriles Argentinos, que fue desmantelado por el concesionario privado "Mesopotámico", luego "ALL". Aún hoy se pueden ver los semáforos del CTC, con sus cristales oscuros... muertos.


A nuestra derecha, a lo lejos, se empezó a dibujar el par de columnas centrales del segundo puente -el "General Urquiza"- sobre el Paraná Guazú. A este puente lo empezamos a ascender en línea recta, hasta alcanzar el tramo colgante. En una ocasión que vine en auto por aquí a conocer el puente, advertí la presencia de una brutal curva, una vez atravesado el Paraná Guazú..., y así era: superado el tramo metálico, vimos adelante la espectacular curva que dispone a la vías en rumbo norte, para reencontrase con su vía original que sale del puerto de Ibicuy, en donde en otros tiempos se cargaban los trenes a los ferrys.

 

 

Otra vez la 7911 se enfrentó a una pendiente constante de unos 5 kilómetros que requirió de sus máximos esfuerzos. Pronto el "Gran Capitán" empezó a volar nuevamente... desde la ventanilla, todo se empezó a ver diminuto.

 

(Marcelo, "volando" sobre el brazo del Paraná. Foto: Fede Pallés)

 

Una vez que atravesamos el Paraná Guazú, empezamos a ver a la 7911 y el resto de la formación serpentear por el angosto viaducto de hormigón que, al separarse de la ruta, toma un aspecto mucho mas frágil, de tan finito. Sin embargo, no se necesita ser arquitecto para comprender que las columnas que lo sustentan soportan miles de toneladas sin problemas.

 

(Enseguida después de cruzar el río, la vía se separa de la ruta y toma rumbo norte. Foto: Fede Pallés)

 

 

¡Bienvenido, "Gran Capitán", a la provincia de Entre Ríos! Por este territorio circularemos durante todo el día, la noche y la mañana siguiente. ¡Excelente!, yo no conocía la Mesopotamia. Y qué mejor que hacerlo a bordo de un tren con paradas aseguradas en todas las estaciones.

 

 

Lo primero que pude comprobar, una vez en la región de la yerba mate, el tabaco y el chamamé, es que el río Paraná, dividido en sus dos titánicos brazos, separa algo más que dos provincias. Es la frontera de dos regiones geográficas muy diferentes, como la Llanura Pampeana y la Mesopotamia. Esa fue la primera comprobación de otras tantas que sobrevendrían con el correr de los kilómetros. Fue sólo descender del segundo puente y, casi sin mediar más que el agua, habíamos salido de la verde monotonía de las pampas, para adentrarnos en un enmarañado monte de mariposas, flores amarillas y aromas extraños, tan plagado de arroyos, arroyuelos y riachos, que es imposible determinar si en esta zona es más la tierra que el agua o viceversa. ¿Son islas en medio de un gigantesco mar de agua dulce o una tierra firme en permanente lucha con el agua que la surca? Y, en medio de todo este paisaje, el "Gran Capitán", para completar una postal incompleta desde hace 10 años: aún inocente de las emociones que le deparan más adelante.

 


 

    Entre Ríos   

 

La ansiedad, la emoción y el espectáculo único -y, sin dudas, extraño- de atravesar los puentes del complejo Zárate-Brazo Largo a bordo de un tren casi me hizo olvidar que, apenas dejamos atrás el lecho del Paraná Guazú, ya estábamos en Entre Ríos. La tierra de los palmares y las cuchillas recibió al "Gran Capitán" con su flora y fauna bastante más exuberantes que las de la llanura pampeana. El tiempo corría ahora más rápido que el tren: los puentes, la despedida de Lacroze, la gente de Sarmiento... lo que había ocurrido pocas horas, incluso minutos atrás, ya era parte del pasado.


La vía se adentró en el monte. A diferencia de la ruta más transitada -la 14- que recorre todo el tráfico automotor del MERCOSUR, acompañando el río Uruguay, el camino de hierro atraviesa la provincia de Entre Ríos metiéndose en sus entrañas. Es toda una oportunidad para recorrer regiones menos conocidas de la provincia.

 

(Vía proveniente de Ibicuy, entrando al sur de Libertador Gral. San Martín. Foto: Fede Pallés)

 

Cuando llevábamos un buen rato de recorrida por el departamento de Gualeguaychú, entre bañados y cursos de agua, aparecieron a la izquierda unos rieles tristes; los de la antigua vía que conduce a Ibicuy. El óxido delataba que el tráfico hoy es nulo. Hasta los años 70, por esa vía llegaban todos los trenes que se embarcaban desde el puerto de Zárate y cruzaban en balsa los brazos caudalosos del Paraná. Tras la construcción de los puentes, aquella entonces importante vía se convirtió, de la noche a la mañana, en un pequeño ramal secundario que de inmediato quedó en el olvido.


Este ramal que hoy es poco más que sólo recuerdo, nos acompañó unos cuantos metros hasta que arribamos a la estación de Libertador General San Martín (km. 158,7). Eran las 15:24. Aquí hicimos la primer cruzada con un carguero de la brasilera ALL, compuesto por el tándem de 7925 y 7915 y unos cuantos cargados.


Tanto la entrada del ramal a Ibicuy, como el tendido troncal, fue renovado en épocas recientes (años 70 y 80), y eso se nota en todos estos tramos.

  

(IZQ: Primer cruzada con ALL - DER: Andén de Libertador General San Martín. Fotos: Fede Pallés)

El andén de San Martín, una estación muy rara estilo galpón de chapa, estaba repleto de gente, a pesar de ser este un pueblo pequeño. Los colegios se habían organizado para que los chicos no se perdieran el momento tan esperado. Todos estaban alegres y esperanzados por la vuelta del tren. Pensé que si en un lugar tan pequeño había tanta gente, entonces qué nos esperaría mas adelante...


Mientras los lugareños recorrían con júbilo el andén, apareció raudo el auto de los periodistas que habían fotografiado el tren atravesando los puentes, desde tierra, que ahora seguirían viaje a bordo del Gran Capitán.
 

La 7911 tocó bocina nueve minutos después del arribo, y emprendió viaje hacia el noreste entrerriano, en busca de nuevas emociones.


Comenzamos a desfilar por una zona de cuchillas arenosas. ¡Que acostumbrado estaba a la llanura pampeana! ¡Esto era todo novedoso para mí!. Mientras observaba atento el nuevo paisaje, se sucedía una cadena de "puentes milicos" (son de hormigón, tipo autopistas) uno tras otro. Los recuerdo ver pasar bien rápido. Evidentemente, en estos tramos ALL mantiene en mejor estado las vías. Calculo que por aquí marcharíamos a unos 70 km/h.


A la vera de los rieles, afloraban infinitos cañaverales, muchos de ellos recientemente aplastados por alguna maquina "desmalezadora" que en lugar de cortar, aplasta. ¿Será una "cuadrilla de vía anticaña"?.


Pronto, mis amigos fueron a almorzar al restaurante. Yo estaba tan enganchado con el viaje que, aprovechando mi provisión de víveres, decidí quedarme en la barriga de mi gran compañero de viaje: el S 1579, sobre el cual pasaría mucho más tiempo del que imaginaba. Me parecía simplemente fantástico el hecho de estar en un tren general del Urquiza, transitando la Mesopotamia, a bordo de un coche de pasajeros. Este, sin dudas, iba a ser el viaje mas largo que hasta el momento había echo sobre rieles, y el primero de larga distancia en un tren de trocha media.


Fue entonces cuando apareció una de las azafatas, que me encontró solo y pensativo en el impecable Materfer. Me preguntó: "¿Almorzaste...?" Yo no podía creerlo. Además del magnífico viaje, venia una azafata a ofrecerme ir al comedor para almorzar... Fue como un sueño. Le agradecí la invitación, pero preferí esperar la noche para conocer el RA. Cosa que hice, a la altura de Villaguay Este.

 

    Medanos, Berisso, E. Carbó y más...   
 

Cuando los relojes marcaban las 16:03 llegamos al kilómetro 190,1, la estación Medanos. Allí, una multitud aguardaba sobre la vía principal, ya que nosotros entramos en la segunda. Nuevamente fuimos recibidos con la alegría de un pueblo que miraba con esperanza la vuelta del tren.


La G-22 pasó punto 1, 2, 4, y 6 y... a seguir viaje, para pasar por la desolada parada "Km. 340" (corresponde al kilometraje desde Concordia), ubicada, en realidad, en el kilómetro 199,8 (desde Lacroze). Eran las 16:13. La parada no es más que un cabín abandonado en medio de una jungla de arbustos.


El Gran Capitán empezó a correr a unos buenos 80 km/h., bajo un cielo encapotado. Hacia el norte flotaban amenazantes unos voluminosos cúmulos nimbos que, seguramente, cargaban en su interior un caudaloso acopio de agua y granizo.


A las 16:26 pasamos por Berisso (km. 215,5). Este desolado paraje parece ser apenas una inscripción en el viejo itinerario de Ferrocarriles Argentinos.


Por la ventanilla empecé a divisar un casco urbano: Era la localidad de Enrique Carbó, a la que llegamos a las 16:37. Ya habíamos recorrido 226,3 kilómetros desde Lacroze. Acá se detenía el Gran Capitán en los años 80', y así lo hicimos nosotros en esta oportunidad. En el andén, una multitud aguardaba para decirle "SI" a la vuelta del tren.

 

Cuatro minutos paramos en esta pequeña localidad, para luego retomar la marcha, ante la mirada de unas cuantas "carboenses" muy bonitas y un grupo de escolares que saludaba a los muchachos -todos nuevamente en el último coche tras el almuerzo-, con los brazos listos para una gran jornada de saludos.


Al salir de Enrique Carbó, se desprendió el ramal que conduce a Gualeguay y Rosario del Tala. Este tendido abandonado se aleja hacia nuestra izquierda, pero a la vez tiene una tercer vía que forma un triángulo con la principal, para que puedan pasar trenes hacia los tres ramales sin invertir la marcha.

 

    Mas pueblos, ¡mas festejos!   
 

En algún momento de este tramo pasamos por una parada o estación que según el itinerario de FA se llamaba "Cuchilla redonda". A la cuchilla redonda la vimos. En cambio, ni noticias de las instalaciones ferroviarias.


Como sabía que en este tramo no había nada interesante, empecé a recorrer el tren de punta a punta para prestar atención a los detalles que había descuidado con el apuro del ascenso. En eso estaba y ya habíamos recorrido 250 kilómetros desde Lacroze, cuando de repente se escucharon varias explosiones... ¿Qué estaba pasando?... ¡Pasaba que llegamos a Larroque!, exactamente a las 17:08: el pueblo nos recibía con fuegos artificiales.

 

 

Esta hermosa localidad entrerriana estaba repleta de hermosas chicas que se paseaban por el andén observando la flamante formación. Tres minutos después, partimos en un nuevo trayecto, en busca de Irazusta (km. 263,6), a donde llegamos a las 17:28. Es un pueblo muy pintoresco, al que pasamos rápidamente, ante la mirada de decenas de personas que agitaban pañuelos y banderas argentinas. La proximidad de la tormenta hizo que muchos huyeran a refugiarse a sus casas, pero no por eso se perdieron la oportunidad de salir a las calles a festejar la llegada del tren.


El clima empezó a ponerse extraño. Ahora era la combinación de los rayos del sol -que por momentos asomaba- y las nubes negras que cada vez estaban mas cerca. Este matiz entre los claros y oscuros le daban una atmósfera muy colorida a la siesta entrerriana.


Por la derecha se acercó una vía muerta... Se trataba del pequeño ramal que iba a Gualeguaychú, y que empalma con nuestra vía troncal en la estación Parera (km. 279). Pasamos por allí fugazmente, a las 17:43. Los lugareños nos esperaban en el andén con un palco instalado especialmente para que los mas chicos tuvieran una vista privilegiada y segura del regreso del Gran Capitán, ese del que sus padres y abuelos tanto les habían hablado. Hicimos una breve parada, y nos pusimos en marcha nuevamente, ya con bastante atraso sobre el horario previsto. Cuando nuestro coche pasó por el alero en donde se agolpaban los parerenses, una lluvia de papelitos que explotó en el aire hizo también estallar la emoción en nuestras almas.

 

 

A las 18:00 llegamos a otra de las estaciones en donde el viejo Gran Capitán se detenía: Urdinarrain (km. 293,2), bajo un clima lluvioso y con la bocina de la locomotora a todo pitar. Podríamos decir que, sin dudas, este fue el primer gran acto multitudinario, en donde vimos una estación y playa de maniobras plagada de gente. "Lo veo y no lo creo" se escuchaba comentar a uno de los pibes que, junto con sus padres, esperaba desde temprano en el campo, sólo para ver el tren. Y claro, cuando este muchachito estaba naciendo, este tren ya estaba condenado a una década de sueño.

 

 

A lo largo de los 8 vehículos del Gran Capitán, se sucedían diferentes momentos y situaciones. Fue increíble ver, por ejemplo, como unos cien chicos subieron al furgón y se los veía saltar y gritar eufóricos "¡Argentina!, ¡Argentina!"... Que bueno oír este cántico con esa emoción floreciendo de chicos tan chicos, cosa que solo solemos escuchar cuando la Selección gana algún partido en los mundiales de fútbol.


Con música de Kusturica de fondo, se realizó un breve acto con autoridades locales, mientras comenzaban a caer las primeras gotas: la tormenta estaba por comenzar.

 

> > > Sigue > > >

(Tercera parte)

 

 

< < < Atrás < < <

(Primera parte)

 

`´

 


 

*  FEDE PALLÉS  *  SATÉLITE FERROVIARIO  *

 
 

< VOLVER A PRINCIPAL DEL SAT <  // E-MAIL

 
 

Copyright © Cúmulos Nimbos. Reservados todos los derechos. Revisado: 25 de septiembre de 2013 .