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La realización de éstas y las próximas notas que se publicarán cronológicamente referidas al "Gran Capitán", fue posible gracias a la colaboración y excelente predisposición de Fernando Halperín, Basilio Dubko, Alejandro Escriña y Fernando Gómez, quienes pujaron firmemente por mi participación en este inolvidable viaje.   A ellos, mi mas profundo agradecimiento.

 

 

     E l   r e g r e s o   d e l    " G r a n   C a p i t á n "     

Travesía Mesopotámica

> Primera parte: Federico Lacroze - Zárate "nueva"

Texto y fotos: Fede Pallés -  En esta sección, fotos de Marcelo Soto

(El siguiente relato fue escrito y editado entre noviembre y diciembre de 2003 - No posee modificaciones desde entonces)


Sobre la fachada de la estación Federico Lacroze se leen, relucientes, las letras que forman la palabra "Ferrocarril General Urquiza". Este símbolo les hace saber a los porteños la importancia de los andenes que se sitúan una vez traspuesta la entrada al edificio; plataformas por las cuales deben partir trenes a una inmensa región de la Argentina.


En los últimos 10 años, esas figuras de cemento solo evocaron el inagotable movimiento de trenes del que alguna vez gozó aquél lugar. Hoy, con un poco más de esperanza, la vuelta del tren "El Gran Capitán" devolvió el verdadero sentido a aquellas letras convertidas casi en un adorno. Paralizadas en el tiempo. Humilladas por la inexistencia de una vinculación ferroviaria con la región mesopotámica.

 

 

    25/09/03: El día del Gran Capitán   
 

Tal como se había previsto durante los últimos meses y tras haber observado de cerca los avances sobre los trabajos realizados con el material rodante perteneciente a la provincia de Corrientes, la empresa Trenes Especiales Argentinos convirtió en realidad el primer viaje experimental a la Mesopotamia, que comenzó en Federico Lacroze, el jueves 25 de Septiembre, a las 11:31 hs.


Aquella mañana, todos los que pasaron por la estación cabecera del Urquiza se encontraron con un panorama realmente inusual: sobre el andén 9 había un centenar de personas aguardando la formación, que aún se hallaba estacionada en la playa de maniobras. Entre la muchedumbre, aparecieron mis amigos, algunos de los cuales viajarían y otros que, simplemente, venían a saludar y ver la partida del tren. Con el paso de los minutos, los camarógrafos empezaron a acomodar sus trípodes detrás del paragolpes, desde donde saldría el "Gran Capitán". Era la segunda vez que nos dábamos cita en Lacroze para presenciar la posible partida del tren, pero en esta oportunidad la confirmación del viaje era segura.

  

(Un clásico de Lacroze: La foto desde el puente peatonal, que ofrece esta hermosa vista. Foto: Marcelo Soto)

 

Cerca de las 11, se vio a lo lejos maniobrar al tren, con sus impecables colores celeste y blanco... ¡No lo podíamos creer!. Para entrar al andén, los trenes que salen de la playa deben hacer una maniobra que consiste en salir a la vía principal y, desde allí, entrar marcha atrás (si es que lo maniobra la locomotora titular). Recién cuando vi el tren saliendo de la playa fui consciente de que estaba a punto de comenzar mi travesía por los 1100 kilómetros de la red principal del Urquiza.

 

(La formación lista para aventurarse en el noreste argentino. Foto: Fernando Halperín)

 

Finalmente, entró el "Gran Capitán" al andén 9 y pudimos ver de cerca los coches remodelados con todo detalle. El andén era un revuelo de gente, periodistas, invitados, aficionados, etc., observando boquiabiertos la formación que en breve partiría, compuesta de la siguiente manera:


- Locomotora GM G-22 7911
- Bandeja automovilera A 6023
- Furgón postal FC 1859
- Pullman PA 703
- Dormitorio DA 2022
- Restaurante RA 1928-M
- Primera P 1148
- Turista S 1583
- Turista S 1579


Este último, con tapizado tipo marmolado en azul, fue el que se estacionó contra los paragolpes. Al verlo me dije "allá voy". Tras las despedidas con los chicos que estaban en el andén, subí por el estribo del PA, el único habilitado para ascender y, una vez a bordo, empecé la recorrida por los siete coches para llegar al lugar que había acordado conmigo mismo desde el andén: la anteúltima ventanilla del último coche fue el sitio elegido; ideal para disfrutar de una postal de la formación completa en las curvas y, además, para saludar a la gente. Como era de esperar, el resto de los invitados eligió encerrarse en el Pullman.

 


 

    "El esperado final de una maldición"   
 

Estando en el Km. 0, en la estación Federico Lacroze, y cuando las pantallas de los relojes marcaban las 11:31, ¡partimos hacia la travesía mesopotámica!. La GM G-22 7911, estaba lista para demostrarnos su capacidad, una oportunidad que no tuvo durante los últimos 15 años. Esto confirmaba que asistiríamos a un viaje experimental con todas las letras.


En nuestro S 1579, nos acomodamos Fer Halperín, Julián Bongiovanni y yo. El resto del coche estaba vacío. Como dije, elegimos la mejor ubicación. Aquí pudimos abrir las ventanillas y disfrutar a pleno la salida de la Capital Federal. La 7911 empezó a moverse y, con ella, los 8 vehículos que tenía a sus espaldas. El andén 9 de Lacroze empezó a quedar atrás. De ese momento tenemos un magnifico testimonio: la foto que nos sacó el fotógrafo de Página12 para lo nota titulada "El esperado final de una maldición", publicada el sábado 27 de septiembre.

 


 

En el primer paso a nivel que atravesamos estaban mis amigos. Los fotografié para guardar un recuerdo de sus expresiones de alegría al observar la tan esperada partida. Y sí... se empezaba a cumplir el sueño de unos cuantos aficionados. El de ver un general saliendo de Lacroze. Sueño también compartido por los entrerrianos, correntinos y misioneros, con quienes nos toparíamos en unas horas más... Pero nunca dejo de resaltar que la alegría de un aficionado al ver salir un tren que recorrerá su país, tiene mucho que ver con un sentimiento de amor a la Patria. Aquel sentimiento que muchos nos quisieron sacar.

 

 

(IZQ: Partimos de Lacroze / DER: Guille Figini, Gabi Castelo y otros amigos saludan... Fotos: Fede Pallés)

 

La salida de la Capital es muy pintoresca, ya que se toman varias curvas cerradas y la traza se introduce en los barrios, muy pegada a las calles y a las casas. Aquí comenzó el interminable saludo con la gente. Imaginen que ver un tren de larga distancia, entre tanta monotonía de los eléctricos, llama la atención. Detrás nuestro (tal como podíamos ver por el ojo de buey del último coche) venía, recelosa, la GE U-13-C G601 de Metrovías, como diciendo "acá mando yo". Esa locomotora fue observando marcha a 200 metros del tren, para auxiliarlo en caso de que la 7911 sufriera algún inconveniente. Fue una presencia innecesaria, ya que tal cosa no ocurrió en ninguna etapa del viaje.


Al parecer, gracias a los medios radiales y televisivos que transmitieron en vivo, mucha gente supo de la inminente partida del "Gran Capitán", esto explicaba la cantidad de personas que se asomaba de sus casas o se acercaba a las estaciones locales a ver el tren. Empecé a disfrutar a pleno del viaje... La euforia con que saludaba la gente desde sus casas o pasos a nivel, me hicieron notar aún con más fuerza que estábamos participando de un evento importantísimo. Para mejor, fuimos acompañados por un día espectacular, con una buena temperatura, de unos 22 grados, y un cielo completamente despejado.

 

(El Gran Capitán, llegando a la estación Lynch, ya en territorio bonaerense. Foto: Marcelo Soto)

 

Gran sorpresa me llevé al ver que Marcelo Soto (amigo con quien ya había compartido algunos viajes) estaba a bordo del tren "¡Maestro!" -le dije-, "¿qué haces acá?". Me contó que lo habían dejado viajar. Imaginen la felicidad de Marcelo, que para mejor es loco por el F. C. Urquiza!!!. (Gracias a su presencia además ahora vamos a poder disfrutar de sus excelentes fotos que aportó para la realización de esta nota).

 

    Hacia la zona sub-urbana   

 

Cuando llegamos al Km. 17, nos detuvimos para dejar paso a un tren de TMS. Es que aquí cruzamos a nivel las vías del FCGSM, además de abandonar la vía electrificada, que continúa a Lemos (y, con ella, a la desilusionada G601). Faltaba que Metrovias instalara rejas del tipo "antipiquete" en los andenes para "proteger" a los transeúntes del "riesgoso" paso del "Gran Capitán". Afortunadamente, los coches no explotaron ni volcaron como ellos preveían, je, je, je...


Una vez que cruzamos las vías del San Martín, tomamos una curva hacia la derecha, que nos dejó paralelos a ese ferrocarril, al que seguimos de cerca por mas de 30 kilómetros.


A las 12:22 llegamos al kilómetro 22,9, estación Sarmiento. Pero no nos detuvimos, pese a la multitud que se había arrimado a lo largo del andén. Un andén que, en sus buenas épocas, albergó "capitanes" de 22 coches... ¿Se lo imaginan?.

 


 

Mi sentimiento era de alegría, emoción y congoja: ver a esa gente allí, saludando con esperanza al tren, me hacía desprender lagrimas... ¿Que ha pasado en este país que, de repente, hay que suplicar por el regreso de un servicio que jamás debió haber desaparecido?. Lo que más me estremecía era ver gente muy humilde, muchos desocupados, posiblemente ex trabajadores del ferrocarril, que veían con ilusión el paso del renovado "Gran Capitán". Lo que me duele es saber que esas familias han quedado fuera del sistema y por más trenes que pongamos a andar, no vamos a poder reparar el daño que causó a la sociedad la política del "siempre hubo pobres", de la que todos sabemos. Ahora, la escena de los saludos se enmarcaba en una estación abandonada con sus cambios levantados.

 

    Altimpergher, Piñero, Toro y más...   

 

A las 12:32 llegamos a Altimpergher (Km. 30,5), la parada que se ubica en la zona comercial de José C. Paz. Lamentablemente, la zona local del Urquiza que atraviesa esta región del Gran Buenos Aires se encuentra en total estado de abandono.


A las 12:37 pasamos Piñero (Km. 32,1) y, poco a poco, fuimos notando el cambio de una zona de clase media a una de pobreza. Más adelante, pasamos por un área densamente poblada, en donde había una feria casi pegada a la vía. De repente, la gente se encontró con la flamante formación, ¡y no pararon de saludar! Incluso, un colectivo de línea nos siguió unas cuadras (con pasajeros a bordo), ¡tan pegados al tren, que casi nos podíamos dar la mano! Si hay algo que me gusta de los viajes experimentales o inaugurales, es observar la expresión de la gente al ver el tren... A veces, hasta se puede escuchar lo que dicen. Es que quiero compartir la sorpresa con esa gente y, por qué no, imaginarme a mí mismo allí abajo, sorprendiéndome también con la aparición de un tren no esperado.


Desde la partida, la velocidad se mantuvo en torno de unos 30 km/h. Hay que tener en cuenta que por esta zona hay una plaga de pasos a nivel, vehiculares y peatonales, y no se puede andar muy ligero. Además (y para variar...) muchos pasos a nivel están desprotegidos y hay que detener la marcha para asegurarse de que no haya vehículos sobre la vía.


De a poco entramos en el campo. Nos encontrábamos ahora en las afueras del Gran Buenos Aires. Allí pasamos un puente en muy mal estado, al que atravesamos a paso de hombre. Por suerte, la vía está bien asentada, armada por rieles de gran porte. Esto sucede en casi toda la línea, hasta el norte de Corrientes. Es una vía muy buena, pero que muestra las falencias propias de la carencia de un mantenimiento adecuado. 


Ahora nos acercábamos a Toro. Sabía, por datos previos que, probablemente, estábamos entrando a una zona "pesada" de la que difícilmente el "Gran Capitán" saliera indemne. La recepción que nos darían los habitantes del lugar era toda una incógnita sin matices: o los acalorados saludos, aplausos y el agitar emocionado de pañuelos y banderas, o una tormenta de cascotes.


Con el S 1579 configurado en "modo defensa" (no... no hay en cada ventana un botón que dice "Defensive mode". Se trata sólo de bajar las persianas metálicas a modo de escudos protectores, dejando una pequeña luz para espiar), pasamos por la estación a las 12:44. Afortunadamente, los miedos se disiparon, mientras las persianas metálicas volvían a su posición original. En el andén había una pequeña recepción de bienvenida. Pequeña, pero recepción al fin: unas 15 personas que no paraban de saludar. Entre gritos y agitar de manos, pude ver que allí la vía segunda está renovada, pero el óxido denota su estado de abandono. A unos metros, los esqueletos de unos vagones para los cuales los viajes son apenas un lejano recuerdo, se posaban en la playa que alguna vez se usó para despachar cargas.


Solo 4 minutos después de pasar por Toro, atravesamos la estación Manzone (Km. 42,3), también abandonada y en una zona muy humilde. Esta serie de estaciones era servida hasta 1993 por el tren que iba a Rojas, casi siempre una chancha Fiat 7131. Su frecuencia diaria arrimaba a la capital a toda la población que hoy vive prácticamente aislada y tiene que recurrir únicamente a los tristes servicios del San Martín. El "Gran Capitán" de Ferrocarriles Argentinos, solo se detenía en Sarmiento para tomar pasajeros de la zona norte, pero se "despreocupaba" de las demás estaciones por que de eso se encargaba "la chancha" a Rojas, aquella que nos prometió Ferrobaires en 1994, ¡¡y que aún estamos esperando ver pasar por Bella Vista!!.


En fin, Manzone quedó atrás y, sin un minuto que perder, el "Gran Capitán" se sumergió de lleno en los verdes y los olores silvestres de la campiña bonaerense.

 

    Tomando rumbo nor-este...   
 

Por estas horas, los chicos salían del colegio, y se llevaron una sorpresa al ver el tren... Incluso observé gente saludando desde varias cuadras de distancia. Hasta 1999 por este ramal corría el Tren Histórico del Ferroclub, que hacía el trayecto hasta Capilla del Señor. Desde aquellas épocas, no pasó ningún otro tren "llamativo" por esta vía, sólo los cargueros de ALL.


En el kilómetro 46,5 el Urquiza nuevamente se cruza a nivel con el FCGSM. Pasamos por allí cinco minutos antes de las 13. Este dispositivo de cruce se emplaza justo sobre un paso a nivel, defecto que lo hace muy interesante. De este lugar me llevo el recuerdo de una nena que apoyó su mano en el coche y exclamó emocionada "¡lo toqué!"... Parece mentira cómo un tren influye tanto en la gente... ¿Serán todos conscientes de eso?. Mover un tren genera mas estímulos de lo uno puede imaginar.


Dejando atrás el cruce, inmediatamente pasamos por la estación Pilar, que es mucho más chica que la homónima del San Martín y está ubicada en un lugar más inhóspito. En su pequeño andén aguardaban unas 20 personas con ganas de agitar sus pañuelos para animar el regreso del "Gran Capitán". Estoy seguro de que cada una de las personas que allí estaban debían guardar en su alma algún recuerdo, de días, lugares y ocasiones distintas, pero en el que el tren siempre tenía algo que ver.


Una curva cerrada a la izquierda nos dejó mirando hacia el norte nuevamente, justo cuando comenzábamos a trepar un alto terraplén. La velocidad del tren mejoró, ya que ahora marchábamos a unos 50 Km/h. Ya en medio del campo, atravesamos un puente sobre un curso de agua, desde donde se podía ver aún el ramal del San Martín, al que todavía seguíamos acompañando a unos 200 metros. Fernando activó su GPS: los satélites decían que íbamos a 50 km/h. y estábamos a 15 metros sobre el nivel del mar.


¿Recuerdan que les hablé del tren a Rojas?. Bueno, este se metía en un pequeño ramal muy pintoresco (foto), que nace en Fátima. Por aquí pasamos a las 13:09. Habíamos recorrido ya 54,7 kilómetros desde Lacroze. Una vez atrás la estación, vimos con tristeza que el "ramalín" a Rojas está sin uso, inclusive varios árboles jóvenes ya asomaban sus troncos flacuchos sobre la traza. En 2000 yo había ido a Salto y aún pasaba algún carguero por estos rieles. Pero la postal que se veía a través de la ventanilla del "Gran Capitán" nos confirmó la muerte de aquél ramal, que muchos quisimos conocer y no llegamos a tiempo. En Rojas, además, se había construido un puerto seco, que hoy es utilizado sólo por camiones.


Luego de mis lamentos, empezamos a acelerar hasta alcanzar los 60 km/h. (los lamentos, por el ramal a Rojas, ¡¡¡no por la velocidad!!!). Por estos lares, prácticamente no hay precauciones y se puede marchar a buen ritmo.
 

Ya habíamos pasado 500 metros del kilómetro 62 cuando atravesamos las instalaciones de la estación Pavón. Eran las 13:18. "Estación abandonada", "algo de gente" es lo que apunté en mi libreta... Me puse a anotar esto, justo cuando tenía que estar atento al puente del F. C. Belgrano sobre nuestra vía... Cuando me percaté de esto, ¡¡¡ya era tarde para la foto!!! El día en que Ferrovías empiece a correr algún trencito a Santa Lucia me voy a dar el gusto de pasar sobre el puente y de decir "y pensar que hace mucho pasé con el tren experimental de TEA por abajo". Y por qué no, también comentar: "Y pensar que cuando pasé aquella vez por abajo pensé en el momento en que iba a estar arriba, pensando en la vez que pensé esto mismo abajo"... y así infinitas veces hasta enloquecer y resolver dedicarme a coleccionar soldados de plomo, por ejemplo.

 

(Puente del F. C. Mitre sobre la vía del Urquiza, en Capilla del Señor. Foto: Fede Pallés)
 

A las 13:34 pasamos por Capilla (km. 74,3). Hasta aquí conocía yo la línea ya que años atrás la había recorrido a bordo del Tren Histórico. En el andén había gente esperando. La mayoría de los vecinos se enteró de la salida del "Gran Capitán" por los noticieros del mediodía y así se acercaron a la vera de la vía al escuchar los bocinazos de la 7911.


Todo lo que vino después ya era "territorio desconocido" para mí, a excepción del pequeño puente del F. C. Mitre que atraviesa las vías del Urquiza a la salida de Capilla. Surqué aquel puente en 2001, con el tren especial a San Antonio. Actualmente, este ramal del Mitre no tiene trafico, pero se espera que en un corto tiempo empiecen a correr trenes de TBA a Pergamino y, por qué no, a Venado Tuerto, como lo hicieron hace 10 años. Así como alguna vez pedí la vuelta de los trenes a Daireaux y me hicieron caso, ¡espero que lean este párrafo muchachos!. Además, va a ser un lujo ver nuevamente trenes diesel en el ramal a Tigre.

 

    Zárate "nueva", previos al clímax   

 

A medida que avanzábamos, un extraño cosquilleo comenzó a subirme por el abdomen. Cuando se hizo más intenso, me di cuenta de que eran nervios y, también, de que tenían un motivo: la proximidad de los puentes del complejo Zárate-Brazo Largo. ¡Cada vez estábamos mas cerca!. A las 13:50 pasamos por Escalada (km. 89,3), un lugar prácticamente desabitado, en donde no vi a ninguna persona. Enseguida apareció el Empalme Km. 95, desde donde sale hacia la izquierda, la vía original a Zarate y el embarcadero. El panorama es el mismo que el del ramal a Rojas...
Desde aquí comenzamos a circular por la vía que se construyó a mediados de la década del '70 y que es parte de las obras complementarias del Complejo Zárate-Brazo Largo, ¡lugar que aún no podía creer que iba a atravesar a bordo de un tren... sólo en unos minutos!. La 7911 sumó puntos para emprender el ascenso al puente sobre la línea principal del F. C. Mitre. Un instante después, arribamos a Zárate "nueva", a las 14:01. Estábamos a 99 kilómetros de Lacroze. La nueva estación se ubica al sur de la ciudad y, actualmente, es base operativa de ALL (América Latina Logística), empresa que tiene la concesión de casi toda la red del F. C. Urquiza y el San Martín.

 

Acceder a Zárate "nueva" para sacar fotos o, simplemente pasear, siempre fue imposible debido al estricto control de seguridad. Casi sin darnos cuenta, ahora estábamos adentro. Y no sólo eso: también podíamos caminar libremente por el predio, cosa que habrá irritado a más de uno en ALL. Y cosa que no pudo hacer ni el numeroso público que se acercó a saludar al "Gran Capitán", ni la prensa local. No sea cosa que está gente, que parece tan inocente sea, en realidad, un grupo terrorista. Mejor dejémoslos afuera...


En la playa "sagrada" de ALL descansaba la GE 6937. Técnicos de esta empresa hicieron la revisión de ejes de los coches, trabajo que se hace rutinariamente a los cargueros antes de cruzar el complejo. Allí observábamos las dos caras de ALL: los que quieren al tren y los que no quieren saber nada (se notaba claramente en las expresiones, en los rostros). Pero la presencia de banderas argentinas enarbolando el alero principal, demostraba firmemente cual es el deseo del pueblo: volver a ver la estación Zarate repleta de pasajeros, como lo estuvo toda la vida, hasta aquel indignante 10 de marzo de 1993.

 

 

Con Fernando nos bajamos al andén a caminar unos metros y sacar unas fotos, mientras Julián (fotógrafo de La Nación) se subía a un auto que lo esperaba para hacer tomas exteriores del tren atravesando el puente, que ya se adivinaba desde la estación.

 

 

El paso por el complejo ferrovial, el momento mas emocionante, estaba por llegar... A las 14:22 partimos de Zárate... ¡Llegó el momento más esperado! La formación se empezó a mover y nosotros tomamos posiciones estratégicas en nuestros respectivos asientos, siempre en el último coche... "Que no nos tape el estribo", "cuando saques la foto avisame así no me asomo y no te tapo". Toda precaución parecía poca ante la inminencia del momento histórico. En eso se me presentó la azafata diciendo: "abróchense los cinturones que despegamos"...

 

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(Segunda parte)

 

 

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*  FEDE PALLÉS  *  SATÉLITE FERROVIARIO  *

 
 

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