Exploración a Carabelas

> Primera parte: Amaneciendo en Pergamino

Texto y fotos: Fede Pallés y Alejandro Braulke

(El siguiente relato fue escrito y editado entre junio y julio de 2004 - No posee modificaciones desde entonces)


El sábado 31 de enero de 2004 me llegó un e-mail muy especial. Lo envió Juan Manuel Farrán, desde la ciudad de Pergamino, diciendo "Hola Fede: Ayer viernes 30, a las 21:15, llegó desde Rosario un tren de exploración del F. C. Belgrano a la estación Pergamino, con personal de cuadrilla, inspector de vía, etc..."

Como muchos ya saben, la última vez que se usó esta vía fue en verano de 2002. Posteriormente el ramal se transformó en un verdadero yuyal, y en algunos tramos (como en La Carolina) sufrió el robo de rieles y durmientes. Por eso quedé asombrado al leer ese mensaje... ¿¡Será verdad lo que estoy leyendo!? (pensé con desesperación).

A los pocos días ya estaba confirmado (por medio de otros lectores de Pergamino y Rojas) que el Belgrano había llegado a la zona para realizar operativos cerealeros. Sin mas tiempo que perder, partimos con Ale Braulke y Guille Glowacki hacia el lugar de los hechos, simplemente a la deriva. Y la decisión de viajar fue mas que acertada, por que verdaderamente llegamos al lugar indicado en el momento indicado... Ya van a ver.


En un par de horas de recorrida nocturna por la ruta nacional N° 8, arribamos a la ciudad de Pergamino, y nos dirigimos a la estación del Compañía. Era muy temprano y todo el mundo aún descansaba en sus hogares. La imponente estación de diseño francés se mostraba silenciosa y expectante. Desde la sala de espera y boletería brotaba una luz que al parecer permanecía prendida toda la noche. En la calle, dos luces potentes permitan dibujar la silueta clásica del CGBA. Pero lo mejor estaba detrás... Decenas de vagones aguardaban, como en las mejores épocas, ser cargados con cereal en las estaciones del ramal G6 (Pergamino - Vedia). Y como si esto fuera poco, tres locomotoras completaban la silenciosa e increíble escena nocturna: La GE Cooper 5760, la Cooper Doble Cabina 5725 y la Alco RSD-35 6768. No se que sentía Ale o Guille, pero yo estaba soñando despierto. Algún día cuando cuente mi historia con el Belgrano Sur, comprenderán mejor mi estado de anonadamiento esta noche de verano en Pergamino.

Volvimos al auto a descansar, ya que faltaba mucho para las 6 AM, horario en el que supuestamente empezaba la actividad. Y bien, el sol empezó a dar sus primeros indicios, y, entre luces que se prendían y portazos dentro de la estación, comenzó el movimiento. No solo en el ferrocarril, sino en las calles y veredas. Vimos muchas cosas curiosas en el interin de la espera, y una de ellas fue un auto que casi embiste a un ciclista, todo por que ambos miraban nuestro coche y les llamaba la atención nuestra presencia.

Finalmente, apareció Juan Manuel Farrán y Franco Butteri (ambos lectores del SAT a los que aún no conocía personalmente) y con ellos emprendimos charla con los primeros empleados del Belgrano que se iban despertando sucesivamente. Mientas tanto, empecé a sacar algunas fotos para estrenar la cámara digital que Ale había comprado con todo el entusiasmo para realizar este viaje. (y, por el compañía hacemos locuras!!!)

       

La presencia de estas tres máquinas aquí fue algo milagroso... ¡que suerte que tuvimos! (pensaba), sin duda estábamos en el lugar indicado y en el momento indicado: nos enteramos que hoy saldría el primer tren hacia Carabelas, luego de dos años.

La Cooper 5760 junto a la estación del CGBA conformaban una postal muy común de las décadas pasadas. El hecho de estar en 2004 y volver a ver estas máquinas en este lugar cumpliendo las mismas funciones que hace 50 años, es lo que mas valió la pena. Y vale por que no es una exposición o un museo, es la realidad: así funciona lo poco que quedó del CGBA. Y no vinimos a Pergamino tan pronto por que si, sino por que sabemos que esto se puede dar ahora y tal vez nunca mas.

Alejandro, a quien conocí en "El Triángulo", se mostraba tan contento como yo al ver este verdadero predio de arqueología ferroviaria viviente. Entre comentarios emocionantes sobre nuestro estado de animo, comenzamos la clásica mateada con el personal.

Charlando y escuchando sus experiencias, notamos como, con esfuerzo e ingenio, llevan adelante sus tareas en condiciones precarias. Con unos pocos elementos luchan para hacer realidad los operativos que se concretaran a futuro.

Como bien contaba "Elvis" en su odisea de Pergamino a Fortín Acha, el Belgrano por esta zona no trabaja de noche, y menos cuando llueve. Es, sin lugar a dudas, un ramal de la naturaleza, lo mas cercano a andar con una locomotora por la tierra. Y precisamente me arrimé a la "nominada" para salir a Carabelas: Al alquito 6768.

Esta locomotora (único espécimen sobreviviente a la masacre de los '90) se encontraba prácticamente "atada con alambre" y, entre otras fallas, con todas las bocas de ventilación tapadas con tierra de una consistencia espesa y firme. Pero el motor sonaba bien, mucho mejor que en mi visita frustrada del verano de 2002.

El Inspector de locomotoras ordenó llevar a la 6768 a la balanza para revisar uno de los motores de tracción. Y entre vuelta y vuelta, se hicieron las 8 de la mañana. Todo el predio (como pueden ver) es un pastizal, que paulatinamente va a ir desapareciendo, en la medida que se regularice el movimiento de vagones y personal.

Mientras la Alco era revisada en la balanza ubicada a unos 100 metros de la estación, iban apareciendo otros empleados del Belgrano. Casi todos residen en una serie de vagones vivienda que se hallan estacionados en la vía principal, junto a una pequeña formación de fumigación y un vagón tanque con gasoil para las locomotoras.

Mediante movimientos y posiciones variadas, intenté fotografiar ambas "coopers" en un  mismo cuadro, logrando obtener (por ejemplo) la imagen que vemos a continuación.

A veces uno cree que ya vio todo, que ya pasó lo mejor, que ya experimentó lo "máximo" en relación a algo en particular, pero siempre el destino te sorprende. Y eso es lo que pensaba esta mañana en Pergamino, con una escena como esta. Si hay algo que me faltaba vivir era esto: un operativo de carga en el CGBA con máquinas históricas y encima después de dos años de abandono, o sea, una autentica primicia.

Las novedades que llegaban de la Oficina de Control confirmaban que en unas horas saldría la Alco con "un par de vagones" hacia Carabelas... "si se puede llegar". Pero no era todo: para entretenernos, la Cooper 5760 saldría liviana a Rosario. ¡Y lo mejor de todo era que había que usar la mesa giratoria para darla vuelta!.

(La 5725; arena para las patinadas; y Franco y Guille, charlando de... ¡trenes!. Foto: Fede Pallés)


 

    Las Cooper, 50 años después   

 

Con el sol pegando a pleno en Pergamino, en un clásico "día peronista" (¡como diría Chirola!), las tres máquinas de mis sueños hacían lucir sus colores estatales con mucho orgullo. "Hoy es un día de trabajo". Encendieron la 5760, luego de una sucesión de extraños ruidos que se reproducían dentro del cuerpo de la máquina. Paf...... Paf... Paf.. Paf. Paf Paf Paf... salió la bocanada de humo y ya estaba lista para obedecer ordenes del controller. Y las ordenes fueron: ir hasta la punta de playa (lado Este) y hacer las maniobras correspondientes para ingresar a la mesa giratoria, cosa de ir a Rosario con la "nariz de pala" al frente.

Como en toda playa ferroviaria, las maniobras no son simples, siempre hay algún factor que hace riesgoso algo que debería ser totalmente normal. En este caso, además de las idas y vueltas que hay que dar para ingresar a la mesa, tuvimos que tomar cambios y juntas con muchas precaución por que se encuentran en un estado calamitoso (esta situación ya la viví en Talleres Mecha). También tuvimos que pasar a nivel una avenida muy transitada. La gente pasaba por la calle y miraba con sorpresa el movimiento ferroviario de "la trocha", algo que muchos habían olvidado con el tiempo.

Por fin llegamos a la mesa. Juan Manuel Farrán (con experiencia en tareas de playa) se encargó de destrabarla, cuando la cooper ya estaba lista para "pegar la vuelta" (algo que hizo toda su vida en miles de mesas de todo el país...)

Entre todos, a paso lento, empujamos la palanca y suavemente dimos vuelta a la máquina, hasta que la trompa llegó a ubicarse en la vía por la que había entrado, esta vez con la "nariz" mirando hacia el norte. De allí salimos (amontonados en la espaciosa cabina) y, luego de tomar los cambios correspondientes, nos estacionamos junto a la 5725, con un lindo golpe de mandíbulas. Atrás, ya estaba la alquito, con su problema resuelto, aunque aún faltaba liberarla de pasto seco en sus boguies. La escena era impresionante: Cooper, Cooper Doble Cabina y Alquito en el CGBA... en 2004. ¡Para la posteridad!.


 

    ¿Amiga, nos volveremos a ver...?   

 

Minutos después, maquinista y ayudante subieron a la 5760, pegaron un bocinazo corto (solo para despedir a sus compañeros de la comuna) y partieron hacia Rosario Oeste, con una pasajera a bordo, que creo que iba a Santo Domingo. Yo salí corriendo hacia la punta de la playa para inmortalizar un momento que ya tenía pensado de antes: La cooper caminando hacia el norte, su hermana de doble cabina al fondo, la playa llena de vagones y la silueta inconfundible de la estación del Compañía... Y ahí me pregunté... ¿Será este el último encuentro con la Cooper?

Que extrañas las impresiones de la vida... Esa máquina que veía pasar por casa, allá a principios de los '90, con su trompa amenazadora y unos treinta y pico de cargados (toda una fortaleza), ahora la veía frágil, lenta, débil... intentando luchar con las adversidades del ramal y su descuidada salud. Podríamos decir que la cooper se cura sola, por que hace años que se olvidaron de ella. Y un día no va a aguantar más y, seguramente, aquellas manos que sabían extenderle su vida, ya no estén más. (llámese, personal especializado de taller)

La escena estaba como para que se nos piante el lagrimon... se iba la Cooper, ¡adiós!. Tomó la curva a la derecha, y desapareció por la trinchera que se forma antes de pasar por debajo del Mitre. Tal vez lo del lagrimon hubiese sido mas probable con un día nublado, tormentoso, frío... con niebla, pero no... ¡No seamos tan melancólicos! Nos espera la expedición a Carabelas muchachos... ¡el primer viaje!.

 

En la estación los chicos ya estaban liberando de pasto seco a la máquina y colocando arena para las patinadas. Y cuando hablo de exploración, me refiero a un viaje por un lugar que no fue previamente revisado y/o desmalezado (hablando en términos ferroviarios).

 

Después de un año muy intenso en cuanto a viajes y experiencias insólitas, lo que me faltaba hacer era esto... ¡en verdad estaba por hacer muchas cosas a la vez!: viajar en un tren "de verdad" por las vías del CGBA (locales de Metropolitano, abstenerse), realizar un viaje por un ramal inexplorado, tomar por primera vez en mi vida una Alco de trocha métrica, conocer por primera vez algo del ramal a Vedia... bueno, como verán, mis expectativas eran muchas esta mañana de febrero.

  

(Mientras los pibes se la pasan con los jueguitos en red, Juan Manuel busca aventurarse por el CGBA)

 

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(Segunda parte: Rumbo al ramal G-6)

 

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*  FEDE PALLÉS  *  SATÉLITE FERROVIARIO  *

 
 

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