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Triángulo de los Andes

> Primera parte: Tren Retiro-Mendoza

Texto y fotos: Fede Pallés

En esta sección, fotos de Facu Morando, Pablo Anglat y colaboradores (ver etiquetas)

(La siguiente nota fue escrita y editada entre enero y febrero de 2010 - No posee modificaciones desde entonces)


 

   Una chance para el San Martín  

Cuando en el año 2006 esta página terminó la etapa de Notas del SAT, pasó a ser un archivo de viajes, más que un sitio con novedades como lo fue en su momento; y siempre que hacía una revisión de notas, la sección “San Martín” se veía pobre: tan solo la componían un viaje en el marta (Junín-Retiro) y un par de Mezcladitos con algún Ganz perdido en Cuyo. Muy poco en comparación con secciones abultadas como “Roca” ó “Belgrano”.

 

Pero la vida te da sorpresa (me lo decía mi abuelita)... Nunca hubiese imaginado que en vísperas del 2010 iba a poder realizar el trayecto Retiro-Mendoza en un tren de pasajeros, con una composición de "tren general" (es decir, con coches de distintas clases, furgones y coche bar) y con el ingreso al andén de la histórica “Mendoza San Martín”. Desde hacía tiempo mi plan era viajar en algún carguero, partiendo de Junín e intentado llegar a Palmira. No hizo falta semejante esfuerzo, aunque no estaría mal.

 

Caso contrario se dio en Ferrovia Centro-Atlântica (Brasil) en donde viajamos en un carguero: un año después comenzó a correr un tren de pasajeros: el “Trem Das Montanhas Capixabas”, ¡curiosidades del destino!

 

(Foto de divulgación del servicio diario "Trem Das Montanhas Capixabas", en el día de su presentación)


Tampoco imaginaba que en poco menos de un año, posterior al viaje por Brasil, podría hacer otro recorrido internacional, esta vez en territorio Chileno. Y como broche de oro, otro servicio que jamás había tomado y que muchos me decían “che Fede ¡cómo!, todavía no lo hiciste?”. Me refiero al Tren Patagónico, de Bariloche a Viedma. Si bien hice el localcito (hoy desaparecido), me faltaba el de larga distancia.

 

De esta forma, con mi amigo Facu Morando logramos hacer un gran Triángulo de los Andes en gran parte sobre rieles, algo difícil de lograr en esta era en donde nuestra movilidad diaria está supeditada al uso de neumáticos.

 

   El recorrido  

 

1 / Retiro – Mendoza en tren (1074 km.)
2 / Mendoza – Uspallata – Santiago en bus (300 Km. aprox.)
3 / Santiago – Talca – Constitución en tren (338 Km.)
4 / Constitución – Talca – Chillan en tren (236 Km.)
5 / Chillan – Bariloche en bus (660 Km. aprox.)
6 / Bariloche Viedma en tren (821 Km.)

7 / Viedma – Ezeiza en bus (900 Km. aprox.)  -FEDE-

7 bis / Viedma – Bahía Blanca en bus (270 Km. aprox.)  -FACU-
8 / Bahía Blanca – Plaza Const. en tren (640 km.)   -FACU-

 

- Kilómetros recorridos en tren: 2469 (Fede) y 3109 (Facu)

- Kilómetros recorridos en bus: 1860 (Fede) y 1230 (Facu)



Si existiese el Trasandino; si el Terrasur llegara más al sur de Chillan o si Ferrobaires fuese una empresa con mejores perspectivas que las actuales, los kilometrajes marcados en naranja podrían ser verdes.

 

Bueno, éste fue un pantallazo general del viaje, ahora viene lo más difícil:  comenzar a recordar momentos, ordenar todo cronológicamente y armar una nota del SAT, la nota de cada año, como para no perder la costumbre. Este relato comienza el 29 de diciembre de 2009, cuando faltaba un día para que el "Tren Nacional por la Paz y la No Violencia" partiera hacia Mendoza. Pero para comprender mejor los orígenes de este tren, agregué el siguiente anexo a esta nota, al que pueden ingresar antes de seguir con la lectura del viaje:

 

   Dando vida al Tren Nacional  

- Idea, gestión y confirmación - (Adaptación de un texto de Cristina Suárez)

::: Ingresar a la nota :::

 


 

 

    Tren Retiro-Mendoza   

 

El 29 de diciembre de 2009 amanecí con una ansiedad particular. Faltaba solo un día para mi primer viaje a Mendoza. Ya había entregado casi todos mis pasajes (fue un laburo tremendo) y estaba todo mas o menos encaminado. Ese día, entre muchos llamados y mensajes, recibí uno de Gino Nuñez exaltado con una noticia inesperada: en Mendoza estaban reponiendo el tramo de vías necesario para que el tren ingrese al andén. ¡Algo increíble!. Sorprendió a muchos un mail de Pablo Anglat (uno de los referentes del ámbito ferroviario de Cuyo) con testimonios y fotos que realmente nos estremecieron. Llegar a la propia estación estaba fuera de los planes, y todo parecía indicar que lo haríamos.

 

  

(Laburando a contrarreloj, un equipo de ALL recuperó el tendido de vías para ingresar a Mendoza)


También me llegó un mensaje de texto de Timy, otro de mis amigos viajeros, comentando “Están reculando la formación del 511 en cochera Retiro San Martín”…  ese mensaje me dio mucha alegría porque "nuestro tren" ya estaba alistándose, era una realidad, y de esta forma se iba palpitando la salida.


    La llegada del día esperado   

Piribirip, piribirip… sonó el despertador, 6 de la mañana. ¡Arriba los que van a Mendoza!. Todo era tan extraño. Hacía años que no salía de viaje con toda mi familia. Era muy bizarro ir en el 56 con las mochilas y ver cruzar otro bondi igual con otros amigos, todos rumbo a Retiro, ¡insólito!. ¡Qué buena forma de terminar el año!.


A medida que el lento 56 hacía su recorrido por las entrañas del sur porteño, comenzaban a caer mensajes a mi celu: “che, dónde estás”, “hola, soy fulano, te espero por los pasajes”, “¿dónde queda la estación del San Martín?” y varios así, un clásico de jornadas como estas.


Nos acercábamos a Retiro S.M. y subía la adrenalina, ésa que se siente en el momento previo a un viaje en tren de larga distancia, pero con muchos aditivos en esta ocasión, por ser un tren excepcional.

¡Retiro S.M. estaba irreconocible! Una larga cola de pasajeros con mochilas y equipajes de todos los tamaños se desplegaba desde el hall central hacia el lado de la calle Padre Mujica. Era algo insólito para lo que es la línea San Martín, por la que solo circuló en estos  16 años, el único tren general con  servicio a Junín, que con toda la furia llegó a correr con 9 coches luego de la crisis del 2002.


Al ingresar al hall me encontré con Cristina Suárez, Naty, Seba, Chris, Adri… en fin, personas conocidas (nombres que sonaron mucho en el relato de Cristina sobre la organización del tren), todos los del equipo organizador. Luego de meses de encuentros y planes, ya estábamos ahí, frente a frente, diciendo “acá estamos, es un hecho, es real”. Mientras tanto, en plataforma, ingresaba la formación impecable de coches plateados. Yo con mi cartel "coche 202" me paseaba por la estación repartiendo los últimos pasajes... quería sacarme ese peso de encima -que tenía hacía varias semanas- y dedicarme a mi, a disfrutar a pleno este día histórico.

 

Formación utilizada del tren Nº511 Retiro-Mendoza:

GM GT-22 9102 + GM GR-12 6627 + F 016 + CT 019 + CT 078 + CT O58 + CT 017 + CT 047 + CT 034 + CT 021 + CT 022 + P 519 + P 515 + P 514 + P 518 + R 012 + P 026 + F 005. (todos Sorefame)

 

  

(¡Inusual fila de pasajeros en Retiro San Martín!  /  Presente del equipo organizador para Luna)

 

Fue muy positivo, desde mi punto de vista, que el tren esté organizado como si fuese un tren de línea: los pasajes formales con nombres y DNI, el furgón para equipajes, el coche bar… en fin, era lo más parecido a un tren de línea convencional. También la prolijidad de las banderas (instaladas por Héctor Méndez y colaboradores el día previo) y no un despilfarro de banderas desprolijas y colocadas “al tun tun”.


Me regocijaba  ver a los pasajeros comunes que llegaban en los trenes locales y que se sorprendían al ver tanta gente preparada para un viaje de 1000 kilómetros. Por momentos llegué a imaginar que éste era un tren habitual, que todas las semanas ocurría lo mismo, aunque algunos aspectos de organización dejaban en evidencia que se trataba de algo excepcional. De hecho, a medida que avanzábamos hacia el oeste, con la concentración de gente en algunas estaciones, era imposible sostener esa idea. Éramos una novedad andante. Sin embargo seguí manteniendo este sueño de ojos abiertos en muchas partes del viaje. Dije “voy a creerme que esto es habitual, y vivirlo así”.

 

  

(Nauti, Nico, Emi, Fede y Her ya en el andén  /  Formación fraccionada para el ascenso de pasajeros)


Cerca de las 9 hs. pude ingresar al andén y sentí una emoción increíble. Fue como ingresar a un parque de diversiones. Allí estaba, reluciente e infinito, nuestro "511".


Fue constante el cruce de saludos con amigos, conocidos ó viejos compañeros de viaje. Nos saludábamos con una sonrisa, y teníamos muchas razones para estar felices: compartíamos un momento histórico. El mensaje subliminal era “quién  hubiese imaginado estar acá”.

 

  

 

  

(Mattius, encargado del coche 202, por si quedan dudas  /  Nuestro primera Sorefame, impecable)


Otro momento groso fue subir al 202, el coche que tenía asignado hacía tiempo. Era un flamante Sorefame de Primera, el P 514. No puedo describir con palabras precisas ese momento, me sentí muy feliz al ver a mis amigos acomodándose, a los pasajeros de otros coches fluyendo por el andén… en fin, mucha vida en Retiro S.M. y después de meses de nombrar a este coche, que tan solo era una idea, ahora era real.


Este trenazo no cabía a lo largo de la plataforma, por eso la parte faltante ingresó al andén contiguo (las locos, el furgón y dos turistas). Después de las maniobras de acople, y con un atraso de unos 40 minutos, la bocina de tres tonos de la GM 9102 hizo erizar la piel hasta al menos sensible: ¡comenzaba nuestro viaje a Mendoza!


    Tren por la Paz, ¡a rodar!   

 

RE-FA-LA# sonó adelante, y muy suavemente nos comenzamos a mover. ¡Allí vamos Mendoza!... toda la energía de los pasajeros de esta aventura se activó cuando nos pusimos en movimiento y a bocinazo limpio anunciamos que este gigante iniciaba su marcha... No nos da igual, por eso queremos desplumar, quien no conoce, a fondo la verdad... ¡abran paso que viene el tren!

 

- Momentos del tren 511... (incluye tomas en La Picasa y arribo a est. Mendoza)


Imposible era estar sentado en esos momentos; creo que toda la zona local la hice colgado de una de las ventanas del 202. El acrílico anti-piedras era molesto, pero por suerte era nuevo, y no tenía ralladuras, o sea, se veía perfecto hacia afuera.


A excepción de algunos coches clase turista que vinieron en esta ocasión desde Córdoba (los que se utilizan en el servicio regional a Villa María), todos los coches de esta formación se encontraban debutando en esta jornada. Provenientes de Portugal, llegaron a nuestro país en 2007 y permanecieron detenidos en Retiro Mitre hasta este día, esperando poder cumplir su rol: correr con servicios de larga distancia. Y ya era hora, muchos hemos criticado esta situación incomprensible de comprar coches y dejarlos en un galpón sin uso, habiendo tanta necesidad en tantos corredores.

 

La locomotora titular del tren había salido de una reparación general en Villa Diego en septiembre de 2009. Por lo tanto, contábamos con un verdadero fierro al frente, súper confiable, y para mejor, con la compañera más confiable: una GR-12.

 

Al pasar por Palermo, una manga de freno entre dos turistas se desconectó, lo que generó la aplicación abrupta de frenos de todo el tren. A pesar de que el tema se solucionó en pocos minutos, ni bien nos empezamos a mover sentimos algo terrible: ¡Se plancharon las ruedas!. Recién a la altura de Mercedes el “tac tac tac” se fue suavizando. (¡A preparar el torno a la vuelta! -pensé-).

 

Las pasadas por las estaciones locales no fueron muy veloces como esperábamos, pero seguramente esto respondía al cuidado requerido por transitar con una formación larga que requiere cierto entrenamiento, dados los años que estuvo detenida y la poca experiencia del personal de conducción con este tipo de coches.

 

  

(Otras imágenes de nuestro coche, cuando el viaje ya era un hecho y nos fuimos relajando)

 

A paso lento atravesamos la local, donde éramos constantemente fotografiados por muchos aficionados apostados en los lugares estratégicos de siempre. También generábamos curiosidad ante los pasajeros del servicio local. El hecho de correr con 16 coches brindaba una imagen imponente ante la vista de cualquiera. Hoy día, salvo el TEA a Posadas ó algún viaje aislado de Tren Patagónico ó Ferrocentral a Tucumán, ningún tren de larga distancia corre con tantos vehículos.


Para mí siempre fue importante que el tren de larga distancia lleve muchos coches, ya que demuestra la capacidad de transporte que tiene un tren: grandes cantidades de pasajeros ó cargas con un mínimo consumo de combustible y contaminación. Cosa que ya sabemos de memoria, pero que está bueno mostrar a los demás. ¿Cuántos micros hubiésemos necesitado para trasladar estos pasajeros por Ruta 7? ¡una banda!

 

  

(Llegando a Mercedes Cargas  /  Saliendo de zona Mercedes, tomando buena velocidad rumbo oeste)

 

Una vez que superamos Mercedes, circulamos a muy buena velocidad, haciendo uno de los mejores promedios de todo el viaje, ya que este tramo está en muy buenas condiciones. Además, al no tener paradas intermedias, logramos ganar buena distancia en pocas horas.

 

Al llegar a Junín hicimos una detención de un par de minutos. El andén de esta estación es muy largo (desde el edificio de estación hacia el lado de Retiro); estaba preparado para trenes como “El Aconcagua” que corría con muchos coches. Gran parte de este andén está sumergido en un yuyal, por obvias razones. En esta ocasión, por primera vez después de años, un tren “cabía entero” en toda su extensión.

 

La línea principal del San Martín en sus últimos años de vida tenía dos servicios muy conocidos entre Retiro y la zona de Cuyo. Uno era “El Aconcagua”, que era el tren popular (por vía San Luís) hasta San Juan, con varias paradas intermedias, aunque rápido de Retiro a Junín y Rufino, tramo que era servido localmente por “el marta” diario a Rufino parando en todas.


El otro tren era “El Libertador”, servicio de lujo, rápido a Mendoza por vía Beazley, con paradas técnicas en Junín y Justo Daract. Por tener la línea San Martín gran parte de su tendido de vías renovado entre los años 70’ y 80’, los promedios de velocidad eran muy buenos, logrando “El Libertador” unir Retiro con Mendoza en 13 hs.


En esta ocasión, logramos hacer Retiro-Mendoza por vía Beazley y por la variante de circuito Espejo (ingreso obligado por el abandono del acceso principal) en 24 hs. 30 min.,
bastante bien si tenemos en cuenta que el tramo Palmira-Mendoza (última parte del viaje) se hizo a 20 km/h ó si lo comparamos, por ej., con el actual servicio a Tucumán que demora más de 24 hs. en hacer 1170 kilómetros (por horario establecido).

 

  

(Tren 511 con sus GM's al frente, saliendo de la ciudad de Junín  /  Circulando por la zona de Vedia)


Una vez que superamos Junín, ingresamos a una zona inexplorada por mí. Hacía tiempo pensaba hacer el tramito a Alberdi que hoy hace Ferrobaires los viernes, pero no me había decidido. Ahora tuve la oportunidad de hacerlo en el 511. Me llamó la atención también conocer Iriarte. Esta era la cabecera “del marta” en las viejas épocas de la empresa provincial. Es un pueblo muy lindo; que lastima que actualmente no se arrime hasta allí el único servicio semanal.


    Donde el tren de pasajeros es algo raro...   

 

Al traspasar Iriarte y sus callecitas pintorescas, ingresamos a una zona “virgen” de trenes de pasajeros, aunque en épocas recientes -y de forma excepcional- alguna que otra formación de pasajeros superó estos límites, ya sea por trenes solidarios, traslados internos ó viajes de estudio.


Inevitablemente se hace preciso mencionar el estado de cuasi abandono de muchas instalaciones a lo largo del viaje. Imaginen como pueden estar otras, en donde no hay tráfico de trenes, si en esta línea hay trenes de carga a diario y los yuyos son los dueños de las playas. Ojala se pudiesen llegar a acuerdos similares al de Lincoln (Bs.As.) en donde la playa de estación sigue operativa, y a su vez el predio está cuidado y parquizado casi a la perfección, sin generar obstrucciones en la traza.


En términos generales pude observar que la situación de ALL en estos lares es menos calamitosa que el sector mesopotámico. El desparramo de vagones es menor y la vía se puede transitar a mejores velocidades. Es que fue tan buena la renovación de vía que hizo FA en su momento, que ALL aún no pudo destruirla del todo. Otra cuestión a destacar es que por orden de la Secretaría de Transporte, ningún tren de carga circuló el día del viaje del 511, para evitar cualquier tipo de contratiempo. De hecho (y eso casi nadie lo sabía a bordo) dos días antes de nuestro paso había volcado una Alco RSD-16 en las afueras de Mendoza. Pavada de dato, ¿no?

 

- Pasando Diego de Alvear: (Video de Rubén Sagristani)

Uno de los momentos más esperados de este viaje, era el paso por La Picasa. Una prominente acelerada de nuestra máquina titular -a la altura de la estación Diego de Alvear- nos anticipaba que un tramo de vía muy bueno nos iba a permitir superar los 100 km/h. El traqueteo se fue poniendo más furioso y unos minutos después ingresamos al sector de vía nueva, soldada, impecable.

 

Si tenemos en cuenta los servicios de carga habituales que corre la 9102, ésta debe haber sido su primera oportunidad en muchos años de superar los 100 km/h, más si tenemos en cuenta que el Mitre hoy día prácticamente no tiene tramos que permitan esa velocidad a lo largo de su red troncal.

 


Así, con toda la gloria y velocidad, ingresamos a La Picasa, un verdadero mar. A ambos lados del tren, solo veíamos agua. Por el pequeño espacio entre la ventana y el acrílico, un viento fresco hizo cambiar la temperatura de los coches que ya venían calentándose al sol. Y eso que no nos tocó un día de mucho calor, por suerte (Lo que les falta a los Sorefame son ventiladores. En Portugal se nota que no son imprescindibles, pero acá se van a necesitar).

 

La obra de la Picasa (pedrplén que pasa por sobre esta laguna, en operaciones desde el 20 de noviembre de 2008) constituye, a mi criterio, uno de los más destacados logros de este gobierno en materia de inversión ferroviaria, aunque a la fecha solo es utilizada por los diezmados trenes de ALL.


En Diego de Alvear estaba mi amigo Rubén Sagristani registrando nuestro paso. Desde ahí salió a toda velocidad con su auto para filmar el ingreso a Rufino. ¡Y cuando llegó nosotros ya estábamos detenidos allí!. Fue sin dudas uno de los tramos más eficaces del viaje en cuanto a velocidad.

 

  

(Hipnotizados con el andar sobre los 16 kilómetros de pedraplén  /  Formación arribada a Estación Rufino)

 

  

 

En algunos momentos del recorrido fui al coche 101 (el primero después del furgón), en donde un grupo de aficionados tenía el privilegio de contar con una ventanilla cuyo acrílico se había caído hacía varias horas.

 

  

(IZQ - Salida "al ocho" desde Rufino. ¡Apenas si se distingue Adri y yo asomados por la ventanilla!)

(DER - Con amigos en el 202: Marce, Ariel, Facu M., Emiliano, Mattius, Her M., Her H., Diego y yo)


- Saliendo de Rufino: (Video de Rubén Sagristani)

Con el paso de las horas el personal de Ferrocentral se hizo más permisivo, y tanto en Rufino como en Laboulaye, pudimos bajar a estirarnos un poco. En esos lugares se arrimó mucha gente al andén. A partir de allí y en muchos puntos del recorrido (en especial en zona Cuyo) los medios radiales y televisivos locales iban informando la posición del tren. Esto hizo que mucha gente se arrimara a las estaciones simplemente para saludar, cosa que casi no ocurrió en territorio bonaerense donde mucha gente nos vio por simple casualidad.

  

 

  

(La llegada a Laboulaye se caracterizó por un masivo recibimiento de sus habitantes)

La bocina de tres tonos continuaba avisando nuestro avance hacia Mendoza, en cada paso a nivel, en cada pueblo. Siempre pensé que ésa es la mejor bocina que existe, y fue un honor tenerla en este viaje. Le da seriedad al tren, es una armonía trágica y a su vez esperanzadora, difícil de explicar, ¿no?

 

En estos tramos el estado de la vía decayó bastante, y circulamos casi todo el tiempo a 50 / 60 km/h. A bordo del tren todo iba normal, y por los pasillos no paraba de pasar gente, a toda hora. Un dato irrelevante pero que recuerdo con curiosidad, es que Ferrocentral encargó un centenar de tartas y otras comidas rápidas para el flamante coche bar (el R 012) y sorprendentemente fueron un éxito, no paraba de pasar gente con tartas, y antes de la hora de la cena ya estaban totalmente agotadas.

 

La noche fue cayendo, y la música fue ganando lugar a bordo. Bandas como Imperio Diablo, grupos de Sikuris o bailarinas de Amerindia le pusieron onda a esta parte del viaje.

 


 

Ya introducidos en la noche, arribamos a Justo Daract, otro nudo ferroviario importante en esta línea. Hasta aquí habían llegado, días atrás, los Amigos de las Zorras de Vía, provenientes de Esquel, en una travesía fantástica y muy sacrificada, realizada como iniciativa en torno a la Marcha Mundial y al Tren por la Paz.


  (Los Amigos de las Zorras de Vía avanzando hacia Justo Daract)      El impulso e iniciativa de Ivan Juárez y Cesar Guillen es admirable, y que bueno sería que surjan movidas similares en los aún varios miles de kilómetros transitables de vía que nos quedan, y puedan fomentar este tipo de viajes,  porque en definitiva uno de los mayores logros de estos muchachos, es que la gente de los pueblos que atraviesan recuerden que el tren es un medio que tarde o temprano deberá volver, que hay que salir del adormecimiento y la resignación, y que cada uno tiene que luchar para que esto sea así.


El último tramo del viaje en zorra -según nos comentó Osvaldo Moreno, otro viajero colaborador de los Amigos de las Zorras- fue muy complicado, ya que el tramo Huinca Renancó - Justo Daract (por Villa Valeria) está sin tráfico (ahora FEPSA ingresa sus trenes a Cuyo vía Diego de Alvear / La Picasa) y se presentaron muchas obstrucciones que complicaron el paso de un vehículo tan liviano como una zorra.

 


 

Al salir de Justo Daract, me quedé dormido en mi asiento, y pasé la vía Beazley entre sueños... a esta altura estábamos atravesando la cuarta provincia desde que salimos de Retiro, lo que no es poca cosa, pero con tanta charla y percepción activada ni nos habíamos dado cuenta, y finalmente nos ganó el cansancio. Me hubiese encantado conocer esta mítica vía del Libertador, pero a la vez necesitaba descansar. Entre la organización de los días previos, mi laburo y otras cosas, había dormido muy poco, y nos esperaba un largo día en Mendoza.


A media madrugada, muchos nos despertamos al escuchar un griterío de chicos, en plena oscuridad. Era nuestra breve detención en Beazley. Me sorprendió mucho que hubiese tanta gente a esa hora, y en especial muchos chicos que se arrimaron al andén. Uno de ellos dejó este mensaje, muy emotivo:



    31 de diciembre en tierras cuyanas   

 

Las primeras luces del día comenzaron a aparecer, a la altura de La Paz. Íbamos a muy buena velocidad, la que perdimos un rato después. El mundo del 511 se iba despertando. Ya estábamos en provincia de Mendoza, y en un ratito ingresaríamos a Palmira. Parecía mentira, ¡qué rápido pasó el tiempo! A nuestro lado, un helicóptero nos seguía de cerca. Todo parecía indicar que la llegada sería inminente. Ya no solo había gente en las estaciones, sino en cualquier lado. Se notaba que por varios medios se iba anunciando nuestra llegada.

 


En ese momento cumplía con otra de mis metas, la de conocer Mendoza, era mi primera vez en esta provincia. Y que orgullo haber podido llegar en tren, tal como me pasó en Entre Ríos, Corrientes y Misiones, en el 2003, a bordo del Gran Capitán.


Fue llamativo pasar por estaciones con andén isla similares a Villa del Parque o cualquiera de la zona local de Bs.As., con esos refugios típicos del San Martín. Es que claro, acá también había trenes locales que circulaban por el Gran Mendoza. ¡De no creer!

  

(¡Los Andes a la vista! Lentamente ingresamos al Gran Mendoza  /  Maniobras de máquinas en Palmira)

Finalmente arribamos a Palmira a las 8 de la mañana. Teniendo en cuenta la hora que era, habíamos hecho un buen promedio hasta aquí (¡menos de 22 horas!), ya que estar en Palmira es prácticamente estar en la Ciudad de Mendoza. El problema surge a partir de aquí, por tener que realizar un viaje a paso de hombre hasta el centro de la ciudad por una vía realmente destruida que requiere si ó si una renovación total.

 

Ahora bien, si se estableciera provisoriamente un servicio desde Retiro con una combinación ferro-automotor al centro de Mendoza (mientras se termina de instalar el tercer riel sobre la vía del tranvía), se sumaría una hora más de viaje, o sea... ¡un viaje completo demandaría "solo" 22 horas y un ratito!

 

Sin embargo, en esta ocasión, haber trasladado a todos los pasajeros del 511 a micros hubiese sido un caos. Por eso la Secretaría de Transporte optó por seguir viaje por el Circuito Espejo, y arribar a la mismísima estación Mendoza, ingrediente que trajo furor entre los mendocinos, generando mucha expectativa.


Luego de mandar a la GR a la cola (para sacar el tren una vez que llegáramos a Mendoza), salimos de Palmira. A unos 20 km/h iniciamos la última travesía del viaje, rumbo al centro de la ciudad. Fuimos extremadamente lento, con el fin de evitar que nuestras llantas se hicieran las locas y pretendiesen besar tierra cuyana.

  

(Último tramo del viaje, a paso de hombre, por el circuito Espejo. La formación plateada se lucía esbelta)

Qué increíble pensar que las ruedas de nuestro coche 202, y las de toda la formación, el día anterior habían pisado los rieles saturados de Palermo, Devoto o Mercedes, y hoy estaban frente a la cordillera. Esa pestaña tan delgada que hace que la rueda se mantenga sobre el riel, permitió que estuviésemos a más de 1000 kilómetros de casa, tomando en su recorrido peligrosas agujas de cambios de dudoso mantenimiento ó golpeando eclisas de quien sabe cuántos años de antigüedad.

 

Una sucesión de curvas -primero a la derecha, y luego hacia la izquierda- nos fueron posicionando en la recta final, con sentido sur, hacia la Estación Mendoza. Cuando faltaban pocos minutos para nuestro arribo, una camioneta se apresuró a cruzar uno de los pasos a nivel locales, impactando con la 9102. Por suerte el tema se solucionó rápido, primó la cordura y seguimos viaje.

 

  


Ver la estación a la distancia, con su techo a dos aguas, fue muy emocionante. Ya se advertía la presencia de cientos de personas en su andén. A lo lejos, unos globos celestes y blancos elevándose indicaban que la locomotora ya estaba pasando por el edificio principal cuando nuestros relojes marcaban las 11 hs. 20 minutos… en ese preciso momento nos encontrábamos pisando los flamantes rieles que instaló ALL unas horas antes, por eso circulábamos muy lentamente, pero ya nada nos importaba, ¡la cosa era que habíamos llegado!

 

  

 
Con una lluvia de aplausos, lágrimas y una alegría generalizada, nos detuvimos en la Estación Mendoza. Era una imagen surrealista de una estación en estado de ruinas, con un tren flamante, gigante, con cientos de pasajeros descendiendo, con todas las características del arribo de un tren general: equipajes, amigos o familiares recibiendo a su gente, autos y micros a lo largo de toda la calle, y un andén repleto.

 


Fue muy gratificante haber revivido al menos por un rato el arribo de un tren a esta estación. Durante estos años muchos lectores del SAT me habían comentado sobre la situación ruinosa de este edificio, y el abandono del predio, por eso sentí que éste era un momento único, histórico, en donde no solo conocía Mendoza por primera vez, sino que lo hacía pisando un andén que permaneció en silencio por 16 años.

 

(Impactante imagen de la formación en Est. Mendoza el 31 de diciembre de 2009 - FOTO: Diario Los Andes)

 

  

(Diferentes y singulares formas de decir lo mismo, con más y menos sutileza de acuerdo al caso)


También me alegró mucho que una gran cantidad de amigos, e incluso mis viejos, experimentaran por primera vez un viaje del tipo “inaugural” o “experimental”, en donde un tren es recibido con tanto cariño.

 

(Vías obstruidas sobre la calle Las Heras, el acceso original  /  El 511 se retira de escena, rumbo a Palmira)

En el andén la gente comenzó a desconcentrarse, y la formación regresó vacía a Palmira, comandada por la GR-12. Se notaba en el aire que algo había pasado. Los transeúntes de la calle Las Heras miraban con sorpresa el predio de la estación, en donde aún algunas personas permanecían dando vueltas. La trompa de la 9102 había quedado lamiendo esta calle, como diciendo “miren que si me dejan me meto en el Boulevard Belgrano”.


Hacia el sur, un proyecto de tranvía urbano (en ejecución) está dejando inutilizada la traza original del San Martín. Pero afortunadamente, en la instalación de nuevas vías de trocha media, se dejará el espacio para el tercer riel “de ancha” que necesitará en un futuro el tren proveniente de Retiro. Respecto al Belgrano y su acceso métrico a la estación: su futuro es realmente incierto.

 

  

(IZQ - Trabajos de instalación de nuevas vías en Gutierrez, donde se aprecia el clásico refugio del San Martín.

(DER - El Tren por la Paz, días después, llegó vacío a Córdoba, donde quedó guardado - FOTO: Diego Vicco)

 

(Formación vacía rumbo a Palmira, entre viñedos. Al fondo, el puente del Belgrano Cargas)

 

Antes de cerrar este capitulo, vale destacar el laburo de los empleados de Ferrocentral con base en Retiro, que estuvieron tres meses debajo de cada uno de estos coches dejándolos a punto para que todo funcione a la perfección. Y también mencionar al personal de Vía y Obra de Mendoza que en solo 60 horas repuso 700 metros de vía para que podamos descender en el andén. Una demostración más de que cuando se quiere, se puede.

 

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(Segunda parte: Uspallata y Santiago de Chile)

 

 

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*  FEDE PALLÉS  *  SATÉLITE FERROVIARIO  *

 
 

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